24 octubre 2021
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Fiestas, costumbres y tradiciones en los pueblos de Salamanca, un complemento en la enseñanza del español

La provincia ofrece a lo largo del año un amplio y detallado programa cultural, patrimonial, religioso, gastronómico y de naturaleza muy atractivo para los estudiantes extranjeros

24 sep 2021 / 18:52 H.

Hablar de Salamanca implica mucho más que hacer referencia a la monumentalidad y al vasto y rico patrimonio arquitectónico de la capital. Salamanca es mucho más. Salamanca es cultura, gastronomía, naturaleza, arqueología, pero también es fiesta y tradición. La provincia está plagada de propuestas cada vez más atractivas y demandadas por los visitantes, incluidos los alumnos extranjeros que cada año recalan en la capital para conocer la lengua de Cervantes, el español. Y es que además de aprender un idioma, estos alumnos procedentes de todos los rincones del mundo buscan empaparse de la cultura del lugar, de sus fiestas, de sus tradiciones, de sus costumbres...

Y la provincia de Salamanca es rica en todo ello. Por eso, la Diputación se empeña cada año en acercar las excelencias que atesora esta provincia a estos alumnos —y al público en general— con programas, actividades y propuestas de lo más variado y atractivo. Ahí están sus “Noches de Cultura”, donde el arte, la música, el teatro, el cine y la danza se acercan al medio rural en toda su dimensión; su programa de Teatro Aficionado; o sus exposiciones itinerantes por toda la geografía provincial.

Pero no se detiene aquí. La apuesta de la Diputación por hacer de la provincia de Salamanca un foco de atracción turística de primer orden en la España de interior es decidida y continuada en el tiempo. Así lo refrendan los programas, de gran éxito, por cierto, en materia de turismo histórico —no en vano cuenta con 15 Conjuntos Históricos—, arqueología —como el yacimiento de arte rupestre de Siega Verde, declarado Patrimonio de la Humanidad; los castros de Yecla y Las Merchanas; o las minas de oro romanas de Las Cavenes, entre otras—, turismo activo o de naturaleza —con los espacios naturales de las Sierras de Béjar y Francia y el parque natural de Las Arribes del Duero, a la cabeza; y decenas de rutas senderistas y cicloturistas—, gastronomía —con una bandeja de productos típicos para comérsela— y rutas vinculadas con el turismo religioso.

Pero, por encima de todo, Salamanca es pureza, autenticidad y sentimiento, cualidades que dan forma a un amplio catálogo de fiestas, tradiciones y costumbres, ese complemento perfecto que tanto atrae a los estudiantes extranjeros y del que se quedan prendados. Tanto es así, que hasta la propia Universidad, en colaboración con la Diputación de Salamanca, organiza viajes concertados por la provincia para dar a conocer tan rico y sugerente patrimonio inmaterial. Y es que junto a la belleza natural y arquitectónica que encierra el medio rural, este turismo idiomático demanda también un acercamiento a las costumbres y tradiciones que mantienen y promueven los pueblos de la provincia.

Enumerarlas todas sería difícil —cada municipio encierra en sí mismo sus propias tradiciones—, pero es imprescindible subrayar algunas de las más significativas, ya sean de carácter profano o con vinculación religiosa. En el primero de los grupos es obligado reseñar una tradición tan arraigada, declara Fiesta de Interés Turístico Nacional, como son los Hombres de Musgo de Béjar, donde la leyenda cuenta que nacen durante la ocupación musulmana en el siglo XII; o el Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo, también declarada de Interés Turístico Nacional. Y, por supuesto, las matanzas tradicionales, donde Guijuelo ha sabido convertirlas en todo un reclamo turístico. Aunque hay otras que se mantienen a duras penas: La Horca, de Valdecarros; El Perrero, en Nava de Francia; la “Quema de la sarna”, en Lagunilla; o El cabildo, en Navales.

Y con un toque más religioso destacan El Ofertorio y La Loa, este último un auto sacramental en el que el bien vence al mal, de La Alberca; la Semana Santa con representaciones de La Pasión en localidades como Candelario, Ciudad Rodrigo, La Alberca y Serradilla del Arroyo, así como la Fiesta de Santa Teresa, en Alba en Tormes. Y qué decir de la llamada Moza de las Ánimas, una tradición que desde el siglo XVI se mantiene viva en La Alberca, localidad que presenta muy vivas diferentes costumbres tradicionales relacionadas con la superstición, la religión y el misterio.

A este listado habría que sumar otras tradiciones singulares en la provincia como El Noveno, en San Felices de los Gallegos; La Charrada, en Ciudad Rodrigo, o la Boda Típica, en Candelario, que también están reconocidas de interés turístico y despiertan la atención de los visitantes a nuestra provincia.

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