19 mayo 2022
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“Este virus nos quitó la libertad, lo que no hizo ni la Guerra Mundial”

Desde la sabiduría que le dan sus 102 años, Reyes Hernández, asegura sentirse “aliviado” tras recibir la segunda dosis de la vacuna

10 feb 2021 / 16:58 H.
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PALABRAS CLAVE

A sus 102 años, Reyes Hernández ha vivido muchas situaciones difíciles en su vida, pero asegura que ni siquiera la Guerra Mundial fue tan dura como este virus “que nos ha quitado a todos la libertad”. Desde la residencia de El Cerro, pide que se acaten las normas para poder olvidarnos del virus cuanto antes y a los ‘negacionistas’ les advierte del riesgo y les da un consejo: “La obediencia trae buenas consecuencias”. Eso y que tomen mucho bicarbonato... como hace él.

–¿Cómo está viviendo toda esta situación? ¿Ha sentido alguna vez miedo por lo que veía o escuchaba?

–No, en ningún momento he pasado miedo, pero es cierto que al principio no entendía mucho lo que estaba pasando. Sigo pensando que el Covid vino como un castigo que nos pusieron para que las personas recuperemos de nuevo los valores y nos volvamos más humanos. Aquí en El Cerro hemos sido todos buenos compañeros y hemos respetado las normas. Gracias a Dios nos va bien de momento porque la residencia siempre ha estado libre de virus.

–Y ahora con las dos vacunas ya puestas ¿se siente más tranquilo?

–Gracias a Dios nos pusieron la segunda dosis de la vacuna y ni mis compañeros ni yo sentimos ningún dolor. Sí me sentí más aliviado, contento y aún más protegido Desde el primer momento me apunté libremente para ponérmela porque es de la única manera que se puede volver un poco a la normalidad, aunque tengamos que seguir tomando precauciones.

–¿Sabe que hay gente que no quiere vacunarse?

–A mí en ningún momento me dio miedo, más bien me dio esperanza de volver a tener una vida normalizada con el exterior. Hablar con los vecinos del pueblo, poder sentir el abrazo de mis familiares, no tener esta incertidumbre...

–¿Y qué le parece que los primeros en vacunarse hayan sido los mayores? ¿Cree que ha sido lo correcto?

–Las noticias siempre dijeron que somos los más vulnerables y débiles a este virus. También creo que todas las personas deberían estar ya vacunadas. Debería vacunarse a todo el mundo, tenerlo solucionado en dos meses y no alargarse en el tiempo porque son vidas que se pierden y la economía va a quedar muy mal. Al final tendremos que pasar como una posguerra y muchos pasaran hambre como sigamos así.

–Hay quién piensa que después de esta situación saldremos mejores personas...

–Así debería de ser... que saliéramos mejores personas, que hubiésemos aprendido de este virus que nos quitó la libertad porque esto no lo viví yo nunca y mira que en la Guerra Mundial se pasó muy mal, pero nunca nos quitaron la libertad. En realidad, creo que no nos vamos a volver mejor, ni que esto nos dio una lección. El campo ha quedado abandonado completamente y no se dan cuenta de que es el motor que sustenta a las ciudades. Mientras no entendamos eso no podréis tirar para adelante, todo el mundo no puede vivir en las ciudades y los pueblos que queden abandonados.

–También hay gente que dice que este virus es un invento, incluso se niega a llevar mascarilla ¿qué les diría?

–Que es necesario llevar la mascarilla y que hay que hacer caso a los profesionales. Y digo yo... ¿no ven la gente que muere y el problema que tenemos encima? Espero que sean pocos los que piensen de esa manera porque nos repercute a los demás. A toda esa gente les diría que reflexionen y que acaten las normas por el bien de todos. Es muy bonito irse de fiesta, coger la enfermedad y luego ir donde sus padres y abuelos a dormir y ahí es cuando vienen las consecuencias, los lloros y los arrepentimientos. La obediencia trae buenas consecuencias.

–A sus 102 años habrá vivido muchas cosas ¿alguna tan dura como esta pandemia?

–El Covid es la peor experiencia que tuve en la vida. Escuché hablar de la gripe española, que se llevó la vida de muchos niños, y eso tuvo que ser muy duro. Sí viví la Guerra Mundial pero fue distinto a esto... fue duro pero no tan duro como esta pandemia.

– ¿Hay algún secreto para llegar a los 102 años así de bien?

–El secreto que tengo es que trabajé mucho en el campo, Mi padre era agricultor y en aquellos tiempos íbamos al campo de sol a sol, e incluso nos quedábamos a dormir muchas noches allí para así poder aprovechar mejor la mañana y la tarde. También tomé mucho bicarbonato para los dolores de estómago... a veces pienso si el bicarbonato es lo que me tiene aún vivo.

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