03 abril 2020
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El trocito de Verona en Béjar que regala las mejores vistas

La iglesia de Monte Mario forma parte del legado que Emilio Muñoz quiso donar a Béjar en memoria de su hijo Mario Emilio fallecido y de su mujer, María del Pilar Díaz. Es un templo muy querido en la ciudad pero vive abocado al olvido y abandono

Béjar /
17 feb 2020 / 17:23 H.

La iglesia de Monte Mario de Béjar se erige orgullosa en un paraje unido histórica y sentimentalmente a la ciudad Béjar para vigilar desde lo alto el devenir diario de sus calles y sus gentes. Y es, además, un buen ejemplo del amor infinito que el empresario textil Emilio Muñoz sentía por su familia y, también, por Béjar.

Se ubica en la parte noreste de la ciudad textil en el paraje conocido como Monte Mario ya que quiso dedicar ese espacio natural próximo a la ciudad a la memoria de su hijo, Mario Emilio, fallecido en 1938 en la Guerra Civil a la edad de 22 años. Aquella pérdida marcaría para siempre la vida del empresario textil y el futuro de la ciudad ya que quiso que la memoria de su hijo quedara para siempre viva en Béjar a través de un legado en favor de los bejaranos. En honor del joven fallecido, reforestó con pinos de distintas especies una zona conocida como El Tomillar, a la que dio el nombre de Monte Mario. También construyó un campo de fútbol en la calle Ramiro Arroyo junto a la entonces piscina municipal, que llevaría el nombre de Mario Emilio para que su memoria perdurara eternamente.

Sin embargo, hay un edificio muy singular que preside el paraje de Monte Mario y que es un símbolo para los bejaranos. Se trata de la iglesia de El Pilar y San José, conocida vulgarmente como iglesia de Monte Mario, por ubicarse en ese paraje. Además, rompe con el estilo de los edificios religiosos de la zona ya que imita el estilo italiano del templo San Zenón ubicado en la localidad de Verona, del siglo X.

Imita el estilo italiano románico de la iglesia San Zenón de Verona y ofrece unas espectaculares vistas de Béjar

Álvaro Muñoz, nieto de Emilio Muñoz, recuerda que la iglesia está dedicada a la Virgen del Pilar porque su abuela se llamaba Pilar y que, en la lámpara existente en el presbiterio del santuario de El Castañar, existe un corazón de oro dedicado a Mario Emilio en cuyo interior se guardó la medalla militar individual que recibió después de su muerte en la Guerra Civil.

Las obras de construcción de la iglesia comenzaron en 1963 impulsadas por el empresario, que moriría apenas tres años después sin poder ver finalizada el templo que había imaginado. Los trabajos durarían nueve años más y fue inaugurado el 27 de septiembre de 1975 en un multitudinario acto con cientos de bejaranos en el templo para conocer la obra de Emilio Muñoz.

Desde entonces, es una iglesia muy querida en Béjar ya que fue el escenario de numerosas celebraciones familiares hasta su cierre al culto hace dos años atrás para ceder el protagonismo religioso al centro parroquial de San Miguel en el barrio de González Macías. Desde entonces, vive abocada al olvido y al abandono en un estado que empeora por el paso del tiempo y la inactividad.

La iglesia se inauguró el 27 de septiembre de 1975, nueve años después de la muerte de Emilio Muñoz

Se accede a la iglesia de Monte Mario a través de una escalinata construida para tal fin con entrada desde el arco que anuncia el parque forestal en la calle Obispo Zarranz y, también, a través de la carretera con inicio junto al puente nuevo. La iglesia cuenta con una sola nave pero, junto a ella, se eleva una alta torre que cuenta con un reloj en su parte superior. Cuatro voluntarios se ocupan de conservar la maquinaria del reloj para que cumpla su función y sirva de guía horaria para los vecinos del barrio de Los Praos que, cuando el reloj se para por cualquier motivo, reconocen que echan de menos el tañer de las campanas.

La torre está separada del templo aunque ambos están unidos por un pasadizo ya que, hasta hace unos años, el control de reloj se realizaba desde la iglesia.

Los cien escalones que llevan a la parte superior de la espigada torre anuncian ya unas vistas impresionantes de Béjar y no defraudan. Desde lo más alto, es posible divisar toda la parte nueva de Béjar con la zona del parque municipal, el barrio de Los Praos, el paraje de Monte Mario y la Sierra de Béjar. Una balconada permite salir al exterior de la torre para ver, desde allí, la belleza de la ciudad de Béjar desde los cuatro puntos cardinales. Sin embargo, uno de ellos, tiene un significado más especial que el resto. En dirección noreste, la iglesia vigila también el colegio público María Díaz, que Emilio Muñoz construyó también en memoria de su mujer, María del Pilar Díaz. El colegio fue construido en la década de los 80 y sustituyó a las antiguas escuelas, hoy reconvertidas en sede de peñas y colectivos de la ciudad y complementa el importante legado que Emilio Muñoz quiso entregar a su amada ciudad.

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