27 mayo 2020
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El sector de la provincia que agoniza ante la falta de demanda

Se ve afectado por el cierre de las fábricas a las que sirven, como las de cajas de fruta ante la falta de temporeros | Tienen pérdidas por la reducción de calidad y valor del material

22 may 2020 / 21:12 H.

El sector de la madera, aunque no se considera esencial en el marco del Estado de Alarma, es el responsable, entre otras cosas, de proveer de cajas de fruta a las fábricas que la procesan y distribuyen. La falta de temporeros a causa del cierre de fronteras ha supuesto el desperdicio de muchas cosechas, por lo que el cierre temporal de fábricas que no tienen un producto que ofrecer impacta directamente en el tejido industrial del Rebollar y la Sierra.

“Trabajamos a medio gas, y los pagos se están retrasando desde febrero”, aseguran Sergio y Lourdes Martín, propietarios de una maderera ubicada en El Payo. De las seis fábricas a las que habitualmente sirven se han quedado con tres. Con maquinaria detenida y tres mil toneladas de madera esperando, los activos se secan. “Se está complicando, si pasa más tiempo sólo servirá para hacer pellets, y eso se paga mucho más barato”, lamentan. Desde La Alberca, otra maderera confiesa que al empezar el confinamiento prohibieron su actividad, lo que desató la polémica. Finalmente, lograron abrirse paso y el parón sólo duró un día. “Avisamos de que íbamos a volver a trabajar y no pasó nada”, señala Ramón Cascón, uno de los tres socios de la empresa.

Dueño de una maderera en Villasrubias, César Santos confirma que la actividad se ha reducido a la mitad. “Está todo muy parado, las fabricas cierran”. Los pagos, como en otros casos, se extienden a 120 días en lugar de a 90 días, como es costumbre. Sin autorización para hacer ERTES y con las fresas como una de las frutas más afectadas desde febrero, también contemplan cómo su madera se enmohece con el paso del tiempo. “La fresa se ha quedado en el campo y la madera pierde calidad; le salen hongos”, explica consternado.

En cuanto a protocolos, trabajan a puerta cerrada y no permiten más de un camión dentro. Además, el chófer no baja del vehículo ni firma los albaranes, limitando así el contacto.

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