07 julio 2020
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El salmantino que vive en las antípodas la desescalada

Miguel Alacid, peñarandino de adopción, cuenta cómo ha golpeado el COVID a Australia, donde vive en una de sus islas

04 jun 2020 / 23:00 H.

Dos meses después de que Miguel Alacid, peñarandino de adopción, relatara cómo vivía la cuarentena por el COVID-19 en una isla paradisíaca de Australia, a 17.000 kilómetros de casa, su día a día ha cambiado radicalmente en un país donde la menor influencia del virus está facilitando una desescalada mucho más rápida que la de España.

“Mi vida ahora es un poco más relajada que lo que estaba siendo en la isla. Durante un mes y medio estuve allí en el hotel donde trabajaba y luego todos los empleados, por voluntad propia, nos desplazamos desde la isla a la ciudad más cercana que es Queensland. Cogimos la lancha que tiene nuestro jefe y nos trajeron aquí y llevamos tres semanas viviendo en la ciudad”, explica este peñarandino de adopción.

“Al ser Australia un país tan grande es muy difícil la transmisión del coronavirus entre ciudades y entre personas. Es más fácil de controlar y la incidencia ha sido mucho menor que en España y con una mortalidad muy baja en comparación con nuestro país”, añade. Miguel y sus compañeros tienen ya en sus teléfonos móviles la aplicación “COVID SAFE” que facilita el gobierno australiano para alertarles si han estado en contacto con algún caso del virus y poder hacerse los test.

Con respecto al sector en el que está trabajando, que es el del turismo, Miguel Alacid explica: “Previsiones de turismo internacional no hay, lo único es turismo con Nueva Zelanda. La vuelta a la normalidad dentro del país se espera para julio, todo lo que sea vuelos internacionales no hay nada preparado. Hablando con la jefa, hay mucha incertidumbre, no se sabe qué va a pasar, se espera que para julio se pueda abrir pero necesitamos un mínimo de reservas de varias noches en el hotel, lo que por ahora no hay”.

“En la costa este de Australia se tiene mucha esperanza ahora de cara a la temporada de ballenas jorobadas. Confiamos en que reactive el turismo nacional y venga gente a verlas que se hospede en los hoteles”, añade.

“Mi vida la dedico más ahora a proyectos personales relacionados con la ciencia y astronomía que quiero lanzar aquí en algún momento para enseñar astronomía. También estamos haciendo un poco de turismo por la zona y hemos ido a varios parques naturales, estamos esperando la llegada de las ballenas y hoy he sobrevolado la gran barrera de coral”, comenta.

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