19 abril 2019
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El pueblo salmantino donde no nace nadie desde hace 32 años

El último nacido en Navamorales está a punto de cumplir los 33 años

18 feb 2019 / 13:26 H.

Alberto está a punto de cumplir 33 años; vive y trabaja en Madrid, pero es natural de la localidad de Navamorales, ubicada en la comarca del Alto Tormes-Valle del Corneja. Como explica su padre, Alberto Peña, es el último joven nacido en la pequeña localidad, que tiene en la actualidad un censo de 65 habitantes cuando en 1940 alcanzó los 840 empadronados. Un descenso notable, como sucede en otros muchos pueblos de la provincia pero que en Navamorales es más acusado si se tiene en cuenta que no nace un niño desde hace más de tres décadas.

“El último que nació fue mi hijo y va a hacer 33 años y el más joven de los que quedamos en el pueblo es un vecino que ha pasado de los 55 años”, relata Alberto, que es el actual alcalde del pueblo y una de las personas más jóvenes que quedan en él. Ya se ha jubilado y en agosto vendió las ovejas, pero junto con su mujer Toñi se hacen cargo del centro social del pueblo para que los vecinos tengan un lugar de encuentro. “Si nosotros nos vamos, sería el final del pueblo. Tendremos que aguantar hasta que podamos”, relata Toñi Díaz, que explica cómo el centro es el lugar de reunión de los vecinos que aún quedan. Cierto es que durante los fines de semana viene gente; “Hay gente de Madrid que viene todas las semanas”, añade Toñi, que explica cómo cuando abrió su negocio hace unos 34 “había tres bares y baile; cualquiera diría entonces que iba a quedar el pueblo como ha quedado”. Recuerda también que el colegio cerró “hace 29 o 30 años” porque su hijo pequeño “ya tuvo que ir a Preescolar a Guijuelo”.

El matrimonio se pregunta sin una respuesta clara “qué se puede ofrecer aquí” para que la gente no se vaya o para que vengan nuevos pobladores. Aún así, explican que el pueblo “es acogedor” y tiene servicios comerciales prácticamente todos los días: “vienen vendedores con fruta, frescos o congelados. También el pan, de La Horcajada y del Puente del Congosto. El jueves tenemos la consulta, que antes era dos días, pero se quedó en uno por la bajada de la población y tenemos cura para tres pueblos”. Mantiene el pueblo su independencia y tiene dos días de oficina de Secretaría, que ayuda también a mantener un servicio institucional para los vecinos que viven allí. Además, cuentan con localidades grandes a no mucha distancia. La abulense Piedrahita en primer lugar y luego, un poco más lejos, pero relativamente cerca están Guijuelo y Béjar.

Paradojas de la vida, el verano en Navamorales es una explosión de vida y juventud, sobre todo en el mes de agosto, cuando se celebra la fiesta de verano. Más de 500 personas llenan las casas y las calles del pueblo con decenas y decenas de gente joven que, aunque sea por unos días, vuelven a las raíces de sus antepasados aunque hayan nacido a cientos de kilómetros de distancia de Navamorales.