27 septiembre 2020
  • Hola

El diestro Miguel Ángel Perera pronuncia su pregón más personal en Ciudad Rodrigo

El maestro ensalza la Tauromaquia y la disciplina del acoso y derribo en el pregón de la peña “El Caballo”, agrupación que entrega la “Garrocha de plata” al encerrador Victorino Risueño

15 feb 2020 / 10:32 H.

Una profesión y una afición que van de la mano e íntimamente relacionadas, toreo y montura, se unieron este viernes por la noche en el pregón que el matador de toros Miguel Ángel Perera pronunció para la peña “El Caballo” en el Teatro Nuevo “Fernando Arrabal” de Ciudad Rodrigo.

Un pregón que forma parte del intenso programa del Carnaval Cultural que en una semana, el próximo día 21, dará pasó a las Fiestas Grandes de Miróbriga, el Carnaval del Toro.

Como es tradición, los integrantes de la peña “El Caballo” se dieron cita en la rotonda del Árbol Gordo, junto al monumento al garrochista para desde allí acompañar al pregonero y al “Garrocha de plata” de este año, Victorino Risueño, hasta el Teatro Nuevo.

Arrancó el acto cultural con la intervención de Tomás Morenés, campeón de España de acoso y derribo, que realizó un somero recorrido por la trayectoria taurina del pregonero pero centrándose en la otra faceta y motivo de su presencia anoche en Ciudad Rodrigo, su participación en los concursos que se celebran a lo largo del año de esta disciplina ecuestre.

Tomó la palabra Miguel Ángel Perera para afirmar que “así como mi historia taurina y mi trayectoria se pueden ver fácilmente, quiero destacar aquí hoy la otra parte de mi felicidad, de mis dos grandes pasiones, el caballo. Torear es mi vida y el acoso y derribo es una gran afición”.

Conocedor de la importancia de Ciudad Rodrigo en la disciplina del acoso y derribo, el matador de toros recordó su participación en uno de los últimos concursos celebrados “aunque el papel no fue de los mejores pero no por ello me dejó de cautivar el corredero, el ganado y la organización, algo que está al alcance de muy pocos”. Vivencias, personas, momentos en torno al caballo salieron a relucir en las palabras del pregonero.