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Usuarios en la piscina de agua salada de la localidad de Garcihernández. EÑE
Los dos únicos pueblos salmantinos con piscinas de agua salada en toda la provincia

Los dos únicos pueblos salmantinos con piscinas de agua salada en toda la provincia

Este tipo de zonas de baño está generando «efecto llamada» entre los usuarios. Al prescindir del cloro han acabado con el escozor de ojos y otras molestias

Viernes, 14 de junio 2024, 08:04

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Tan solo dos municipios de la provincia cuenta en la actualidad con piscina municipal de agua salada. Es el caso de Garcihernández, que abre el próximo día 20 su tercera temporada de baño y que contará el 21 con jornada de puertas abiertas, y Juzbado que lo hará este sábado abordando su segunda temporada con agua salada.

«Todos son ventajas y algunas inesperadas», relató el alcalde de Juzbado, Fernando Rubio: «Por ejemplo se ha notado que el agua salada no está tan fría como la clorada y tiene mejor temperatura, con un resultado más agradable para los usuarios. Se atempera mejor que la clorada, que está más fría. También resulta un agua muy limpia y transparente».

El regidor de la localidad de Garcihernández, Manuel Jesús Sánchez, que también fue pionero en contar con recinto municipal de baño con sistema de agua salada, afirmó: «Los bañistas están encantados. La piel ya no molesta, ni escuecen los ojos, ni hay enrojecimiento. Está teniendo mucho tirón entre usuarios de todas las edades».

La sensación al bañarse, según señalan los alcaldes, es más «natural y menos agresiva» que con las piscinas reguladas mediante cloro, además el volumen de sal que tiene el agua es mínimo y no molesta al usuario.

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Otra de las ventajas que apuntan los responsables municipales es que este tipo de piscinas tienen «efecto llamada y hay gente que acude a los municipios por la curiosidad que genera este tipo de instalaciones».

Juzbado estrenó sus piscina en 2014 y el pasado año realizó el cambio al sistema de agua salada. «A cualquiera que piense en cambiar el sistema de cloro a este se lo puedo recomendar», argumentó Fernando Rubio: «Supone un gasto que se amortiza con rapidez y no hay que estar tan pendiente de la química de la piscina». El municipio invirtió cerca de 16.000 euros en el cambio.

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