18 julio 2019
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Candelario no olvida al “señor Wences”

Se cumplen dos décadas del fallecimiento del ventrilocuo de Peñaranda y Ángel García recuerda las anécdotas que compartieron

20 abr 2019 / 12:20 H.

Nacido en Peñaranda de Bracamonte el 17 de abril de 1896, Wences Moreno saltó a la fama por su habilitad para moldear su voz y dar vida a distintos personajes. Se cumplen este sábado dos décadas de su fallecimiento en Nueva York con 103 años, de los que 40 compartió amistad con Ángel García.

Trabajó en distintos oficios hasta que encontró su gran vocación, la carpintería. Trabajaba en los años 60 en una tienda de muebles en Béjar cuando fue reclamado por un amigo para mantener una reunión con un señor. No era otro que Wenceslao Moreno, conocido como Wences. Para Ángel no era una cara desconocida porque le conocía de verle en los periódicos. “Necesito que me haga unas maderitas para un trabajo que yo realizo pero que queden muy bien hechas”. Con estas palabras Wences Moreno sembró la primera semilla de una larga relación de trabajo y, sobre todo, de amistad con Ángel García.

“Actuó en Candelario pero el púbico no tenía dinero y cobró la actuación según el peso de los chorizos regalados”

“Era un hombre generoso, me dio 100 pesetas por aquel primer trabajo mucho más de lo que valía” explica Ángel García que le recuerda como “un hombre con mucho sentido del humor, un buen cocinero, un gran dibujante y un gran aficionado a la pesca”. Pasó al menos un verano en Candelario, donde preparó “una de sus paellas, que las dejaba bordadas” recuerda Ángel García pero “después se fue a veranear a El Castañar le gustaba mucho esta zona”. Actuó una vez en el Casino de Candelario pero el público no tenía dinero y no compró las entradas. “Se le ocurrió poner una cesta para que cada espectador regalara un chorizo y cobró la actuación según el valor del peso de los chorizos”, recuerda Ángel García.

A partir del primer encargo se sucedieron muchos más como los palos para bailar los platos y la caja de madera que Moreno utilizaba en sus espectáculos en Nueva York, Sudáfrica, Finlandia, Helsinki o Mónaco ya que “era amigo de Rainiero del que decía que era agarrado porque siempre le regateaba las actuaciones”.

Y así, veinte años después, vuelven a la mente de Ángel García las vivencias con el ‘señor Wences’, que guarda con la mismo respeto que las cartas y postales recibidas a lo largo de 40 años desde distintos puntos del mundo.