15 diciembre 2019
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Bares gratis, la medida de algunos pueblos salmantinos contra la despoblación

Los negocios particulares cierran por la pérdida de población y la elevada fiscalidad | Algunos municipios ceden sus establecimientos a cambio del pago de la factura de la luz

11 nov 2019 / 15:58 H.

Primero fueron los médicos y los curas, después los maestros y, ahora, son los propietarios de los bares los que comienzan a echar en cierre en muchos bares y establecimientos hosteleros de la provincia por la falta de rentabilidad de un negocio que, en muchos casos, se mantenía como el único punto de encuentro y actividad social en los pueblos de la provincia.

Muchos de ellos han intentado poner freno, ofreciendo condiciones favorables para el establecimiento de emprendedores en antiguas escuelas o edificios municipales con el objetivo de abrir un centro social que sirva de punto de encuentro. Pero las dificultades para encontrar familias dispuestas y, de paso, que los negocios sean rentables cada vez son más complicadas y algunos pueblos han comenzado a ofrecer sus establecimientos gratis o, como mucho, por los gastos de luz y agua. Es el caso de Monleón, que dispone de un local habilitado como bar y restaurante en el antiguo Corral del Toro. Lo llevaba un matrimonio con una niña que ahora se va y cierra. De ahí que a primeros de octubre, el Ayuntamiento que preside Juan María de Arriba haya hecho público un bando en el se oferta el bar del pueblo “gratuito o a título de precario”, es decir, con cubrir los gastos basta. Sólo piden que la persona encargada se empadrone en el pueblo y se valorará cierta experiencia. “Tienen posibilidad de abrir bar o de hacer también restaurante”, explica el regidor, que reconoce las dificultades que hay para encontrar rentabilidad en pueblos de unas pocas decenas de vecinos, muchos de ellos de edad avanzada.

En Monleón, se deja el Corral de Toro como bar gratis y sólo se pide como condición el empadronamiento

Monleón es uno de tantos y tantos pueblos de la provincia donde los consistorios han facilitado la apertura de negocios en locales municipales a bajo coste o con ayudas añadidas. Los hay por toda la provincia y, prueba de ello son localidades como Alconada, Carpio de Azaba, Berrocal de Salvatierra, Tenebrón, Colmenar de Montemayor, Molinillo, Monforte de la Sierra, Madroñal, La Cabeza de Béjar, Valdehijaderos, Guijo de Ávila, Narros, La Calzada de Béjar, Campillo de Salvatierra, Navacarros, Montejo, Cantagallo, Pizarral, Navalmoral de Béjar, Sorihuela o Peromingo.

La baja rentabilidad por la caída de población, unida a los impuestos y falta de incentivos concretos para impulsar este tipo de negocios es una de las razones que esgrimen los hosteleros para desistir. No es el caso de Rosa González, que trabaja desde hace un año en Cantagallo, pero señala, por ejemplo, que en época de invierno hay días de diario que no compensa la apertura porque sólo el gasto en luz del bar y de las cámaras encendidas es mayor que el beneficio. Y es que, la fiscalidad es similar para un bar de pueblo pequeño que para uno de capital. Tienen el mismo régimen de módulos, aunque, eso sí, al ubicarse en municipios de pocos habitantes puede tener ciertas reducciones y pagar menos, por ejemplo, que un bar de la Plaza Mayor de Salamanca. Con el sistema de módulos se paga una cuota fija trimestral que se calcula en base a diferentes coeficientes, como la antigüedad, el tamaño del establecimiento o el personal contratado. A todo ello, hay que sumarle los gastos fijos, como la luz o el agua, que han de abonarse haya clientes o no. Por eso, sólo podía compensar, en ciertos casos, si el Consistorio en cuestión colabora.