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La gran secuoya de El Bosque de Béjar. D. S.
Las auténticas 'catedrales vivas' testigos del paso inexorable del tiempo en la provincia

Las auténticas 'catedrales vivas' testigos del paso inexorable del tiempo en la provincia

Salamanca puede presumir de contar con ejemplares de árboles catalogados singulares y que se encuentran protegidos por la Junta de Castilla y León

D. Sánchez

Ciudad Rodrigo

Viernes, 7 de junio 2024, 06:45

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Han visto la evolución de la sociedad. Han sido, y son, testigos de amores, de promesas y palabras pronunciadas bajo sus imponentes sombras. Su longevidad ha hecho que muchos de ellos hayan llegado a la actualidad como punto de conexión con los ancestros de los ciudadanos. La provincia de Salamanca puede presumir de contar con un entorno natural único e hipnotizador, pero también de conservar algunos de los árboles más singulares, únicos y en algunos casos longevos, del país.

Una ruta que permite recorrer gran parte de la provincia charra y observar como estos «gigantes» naturales han echado raíces a pesar la diversidad geográfica que les rodea. Algunos llegaron desde más allá del charco. Es el caso de la gran secuoya que preside el jardín romántico de la finca renacentista de El Bosque de Béjar, que procede de California. Se estima que fue plantado entre los años 1869 y 1871, y tiene una nada desdeñable altura de 39 metros y un diámetro de más de 11 metros. En el año 2017 la Junta de Castilla y León ubicó sobre este ejemplar un pararrayos para evitar daños en las coníferas del jardín debido a su alto valor patrimonial y ecológico. Cabe mencionar que en este rincón bejarano descansa también un tejo, un árbol de porte piramidal y copa frondosa, que cuenta con una longevidad de más de 400 años.

La siguiente joya verde a destacar en la provincia charra se adentra en el corazón de la Sierra de Francia, concretamente en los alrededores de la localidad de Herguijuela de la Sierra para acudir al encuentro con un haya muy peculiar. Este tipo de árbol es el haya más meridional que existe en Europa y también la última de su especie con esas características en toda la Península Ibérica. Sus 33 metros de altura le hacen destacar dentro de un bosque de alisos, castaños y helechos. Para llegar a su encuentro habrá que partir de la plaza del Olmo, donde se localiza el Ayuntamiento y el centro médico de Herguijuela, tomar la calle que se dirige hacia la parte alta hasta encontrar el merendero. Una vez ahí, un cartel informativo señala el sendero que llevará hasta el haya, situado a menos de 2 kilómetros de distancia recorriendo un bello paraje.

Imagen del haya de Herguijuela.
Imagen del haya de Herguijuela. D. S.

No solo se pueden ver y encontrar estos árboles singulares en entornos naturales, también dentro de los pulmones verdes de las ciudades se sitúan ejemplares protegidos. Es el caso del cedro que habita en el parque de la Florida, en el corazón de la localidad de Ciudad Rodrigo. Un árbol que presenta un porte piramidal, algo achatado porque la guía terminal está dividida en dos y que destacaba, como los anteriores, por sus llamativas dimensiones: 28 metros de altura y un diámetro superior a los 10 metros. Se estima que tiene una antigüedad cercana a los cien años y se trata de un cedro del Líbano, una conífera de hoja perenne que es el símbolo de este país asiático y que se usa de manera habitual en la ornamentación de parques y jardines.

Todos estos ejemplares cuenta con la denominación de árboles singulares, una figura de protección, conservación y difusión por sus características botánicas de monumentalidad o circunstancias extraordinarias de edad, porte u otros tipos de acontecimientos históricos. Un legado natural que pasa de generación en generación.

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