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El padre Blas con Carlos, uno de los colaboradores; Isidoro, que estaba de visita, y Tino, de Bilbao TEL
El albergue de peregrinos de esta localidad salmantina cuida a los peregrinos y la fauna local

El albergue de peregrinos de esta localidad salmantina cuida a los peregrinos y la fauna local

El albergue de peregrinos de Fuenterroble de Salvatierra no solo acoge a los caminantes de la Vía de la Plata, también se preocupa por el cuidado de diferentes especies animales y crea nidos y refugios para aves, insectos y murciélagos con maderas recicladas

TEL

Fuenterroble de Salvatierra

Martes, 23 de mayo 2023, 20:38

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La casa parroquial de Fuenterroble de Salvatierra es conocida a lo largo y ancho de la geografía nacional. Su conversión en albergue de peregrinos abierto los 365 días del año la convirtió en referente de los caminos a Santiago de toda España y todo ello gracias al padre Blas Rodríguez, presidente de la asociación Acasan, que al frente de un grupo de enamorados de la Vía de la Plata ha sacado adelante grandes proyectos peregrinos.

El albergue recibe caminantes a diario, pero el papel de Blas y su gente no se limita a esa labor y conocida es también la implicación en iniciativas medioambientales que ayudan a limpiar y regenerar el Camino. Por eso, a nadie le extraña que Blas Rodríguez sea un gran defensor de aves, insectos y murciélagos. Todo ello gracias a su implicación en el proyecto impulsado por la ONG alemana «Nabu» para construir nidos y refugios para pájaros, murciélagos e insectos, e instalarlos a lo largo del Camino. Lo hace con la colaboración de peregrinos y personas alojadas en el albergue y, para ello, utiliza maderas recicladas. En el albergue nada se desperdicia y prueba de ello son las decenas, tirando por lo bajo, de nidos que se construyen.

La relación entre el albergue y la ONG comenzó en 2018 cuando el alemán Carl-Heinz Jung, también amante de la naturaleza, ayudó a crear el taller de carpintería con el envío de un camión lleno de material y herramientas, que ha permitido crear esos refugios. La labor ha ido creciendo y ese pequeño taller se ha afianzado hasta el punto de ampliar instalaciones dentro del recinto de la casa parroquial.

La pandemia hizo posible que, durante el primer estado de alarma, con cerca de una quincena de personas residiendo en el albergue, pudieran impulsar la construcción de estos refugios, que también sirven para señalizar el itinerario dado que lucen la concha peregrina. Pero la cosa continuó creciendo y ahí sigue el proyecto, con una pequeña aula en la que poder contemplar las nuevas creaciones así como imágenes de los nidos y refugios que ya están en marcha. Sin duda, un aporte muy especial para engrandecer la espiritualidad de un camino peregrino abierto a todo y a todos, también al medio ambiente.

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