LUGARES CON ENCANTO

Peñaserracín, un bello puente en el Campo de Ledesma con sello romano

A la sombra del puente Mocho y de los que tiene Ledesma sobre el río Tormes se levanta el de Peñaserracín. Con sus tres arcos se ubica en un paisaje idílico de la dehesa entre toros bravos y cercos ibéricos.

08.12.2018 | 15:22

Tres ojos se levantan sobre las encinas del Campo de Ledesma. A un lado, toros bravos. Por el otro, cerdos ibéricos "camuflados" de blancos por el barro reseco que acumulan en sus cuerpos. Estamos en el puente de Peñaserracín. El más desconocido de los cuatro que tiene la antigua Bletisa. Aunque ajado en su parte superior, resiste al paso del tiempo en tierra de nadie. Debajo, el agua de la ribera de Villaseco se desliza abundante en un año muy generoso de lluvias. Arroyos habitualmente secos como éste lo agradecen y mucho. Aunque más lo hacen los animales que pueblan este territorio.

Apenas cinco kilómetros separan Ledesma del puente de Peñaserracín. Tan solo hay que coger la conocida como vereda de Peñalvo, una amplia pista que unía antiguamente la localidad ledesmina con el Campo de Ledesma. Es además una de las rutas que ha señalizado el Ayuntamiento para hacer senderismo en los alrededores de la villa. Pero también se puede llegar en coche o en bicicleta, por el buen estado del camino.

Son pocos los datos que hay acerca del puente de Peñaserracín. Todo apunta a que su origen es romano. En eso coinciden los arqueólogos al encontrarse en las proximidades una villa tardorromana. Lo que ocurre es que ha sufrido varias transformaciones posteriores, por lo que se considera que solo el arco más pequeño es original.

Está levantado en sillería de granito dispuesta en hiladas. Posee tres arcos de medio punto de diferentes dimensiones. Los más próximos a Ledesma tienen más altura, mientras que el tercero apenas asoma una pequeña medialuna. Otra de sus características es que posee cuatro tajamares, los apoyos que tiene el puente en su base para distribuir el agua a partes iguales. Tres están situados frente a la corriente y uno en la parte posterior. Este puente de 51 metros de largo por 3,75 de ancho luce en un buen estado de conservación, aunque su parte superior haya perdido algunos de sus elementos. A su belleza ayuda mucho un entorno dominado por el intenso verde que estos días lucen los campos salmantinos. Un interesante paseo por las tierras de Ledesma y su historia.

A la sombra del puente Mocho y de los que tiene Ledesma sobre el río Tormes se levanta el de Peñaserracín. Con sus tres arcos se ubica en un paisaje idílico de la dehesa entre toros bravos y cercos ibéricos. Su origen es probablemente romano y su estado de conservación, muy aceptable. Un rincón con encanto a sólo cinco kilómetros del centro de la localidad ledesmina

CÓMO LLEGAR. El puente de Peñaserracín se encuentra a 5 kilómetros de Ledesma. Para llegar hasta él hay que tomar la conocida como vereda de Peñalvo, un camino que parte de la localidad en paralelo a la carretera SA-302. Se trata de una pista amplia por la que se puede transitar tanto caminando como en coche o en bicicleta.

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