09 diciembre 2019
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Urnas a la vista

03 nov 2019 / 03:00 H.
Santiago Juanes
El bestiario

Esta semana escuché a Ortega Smith en el mitin de su partido en Salamanca reclamar ayuda a los simpatizantes para convencer a sus vecinos para que fuesen a votar, y ayer, Cristina Narbona, vino a reclamar lo mismo a los suyos en Salamanca, algunos de los cuales llevan décadas haciéndolo porque se trataba de un homenaje a veteranos militantes. Me barrunto que en los partidos hay miedo de que, dentro de siete días, el domingo, la gente se quede en la cama recordando, así, lo que cantaba Chicho Sánchez Ferlosio: “hoy no me levanto yo, aquí en la cama he llegado a la conclusión de que pase lo que pase, hoy no me levanto yo...aunque vengan gobierno y oposición, la televisión y prensa, y el cabildo en procesión”. De momento ha bajado la petición de voto por correo de forma destacada. En fin, que hay más miedo que a un paseo por el cementerio a media noche, y queda una semana, esta que vamos a estrenar, para convencer al vecino de que vaya a votar y de que su papeleta sea la deseada por el partido correspondiente. La fecha electoral –ya lo dije—ha venido a coincidir, porque así lo han querido, con San Martín, que es santo que parte y reparte pero que abre, también, la temporada de matanza. Ya saben lo que se dice del santo y los cerdos; pues sin faltar, probablemente veamos a algún partido y político sacrificado por las urnas.

Otras urnas, funerarias, han marcado la semana: Mogarraz acompañó a Teresa y Magdalena, mozas de ánimas, en el paseo de las “Almas Blancas”, y ayer San Martín del Castañar hizo lo propio en su “Luto de los Ángeles”, abriendo la urna de la tradición, mientras en otros lugares el personal le daba a los huesos de santo y los calbotes. Ángel Rufino de Haro volvió a sacar de la urna de la historia a los mariquelos y reclamó que la subida a la Catedral sea fiesta de Interés Turístico Regional e incluso fiesta local, que me parece a mí que antes está el Lunes de Aguas. Otra urna, la de las esencias musicales, destapó nuestra Mily Vizcaíno ayer, en el penúltimo día de la Feria del Libro Antiguo. Mily anduvo por estas calles cantando de café en café, admirando en la Big Band de Peñaranda y después en la de la Universidad de Salamanca; ahora, canta en portugués con aires de cabaré junto al pianista Felipe Rui. Una delicia. Y, claro, de la urna mágica del rugby salió la selección sudafricana para demostrar que una buena defensa acaba por ganar un partido y un mundial de rugby. Inglaterra no lo consiguió esta vez, como tampoco Nueva Zelanda, y yo me vi a la hora del desayuno viendo rugby con cerveza en la mano. Es lo que tiene un mundial que se juega al otro lado del mundo y que, a pesar de la hora, me levantó de la cama y me llevó al pub de siempre para ver el partido final con la gente de toda la vida, un sudafricano delante, con su bandera, y una familia inglesa, al lado, con sus camisetas oficiales. Todo esto, se ha perdido ya, como lágrimas en la lluvia, que decía aquel “replicante” de “Blade Runner”, película de ciencia ficción dirigida por Ridley Scott, ambientada en noviembre de 2019. Lo que toca ahora es campaña política, el disputado (y enfadado) voto del señor Cayo, y encomendarse esta semana a Jorge Luis Prats, Nikki Hill, Fernando Cayo, Coque Malla, Luis Santos, Komo Teatro...artistas que con su talento nos alivien la carga de los discursos.

P.D. Sí, vi la película de sobremesa “Un verano en Salamanca”, que volvió a demostrar que la ciudad es un decorado espléndido y versátil en la pantalla. Más que una urna que guarda un pasado brillante, nuestra ciudad es un joyero. Y no me pregunte de qué iba la película porque le quité el sonido.