19 febrero 2020
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Una rebaja o una estafa

11 feb 2020 / 03:00 H.

Abrimos nuevo periodo electoral en España, porque cuando vascos y gallegos van a las urnas, parece que nos toca a todos. Es el privilegio de las autonomías mal llamadas históricas, cuyos asuntos internos afectan de lleno a la política nacional. Otras, como Castilla y León, militan en segunda división B y sus comicios cuentan como una más de tantas batallitas en medio de las municipales y autonómicas.

Algunos en esta Comunidad parece que están en campaña permanente, y no me refiero al vicepresidente de la Junta Francisco Igea (dejémosle descansar por una vez y sin que sirva de precedente). Me refiero al grupo socialista en las Cortes comandado por Luis Tudanca y que se dedica en cuerpo y alma a buscarle las cosquillas al Gobierno de Alfonso Fernández Mañueco (y de Igea, claro).

A los socialistas no les parece bien que el Gobierno regional del PP (y de Ciudadanos, claro) baje impuestos. Ni siquiera cuando se trata de impuestos tan injustos y tan semejantes a una doble tributación como el impuesto de sucesiones y donaciones. Los socialistas José Francisco Martín y Rosa Rubio han acusado a la Junta de “estafa” a los castellanos y leoneses por no recordarles que, en caso de donación, el donante se ahorrará un dinero gracias a la iniciativa de Mañueco (e Igea) pero luego tendrá que declarar el incremento patrimonial correspondiente en el IRPF y Hacienda le meterá una buena clavada.

No sé si la Junta tiene el deber de avisar del puyazo del Ministerio, pero sí estoy seguro de que Tudanca y sus colaboradores tienen hilo directo con Pedro Sánchez para convencerle de que rebaje el castigo a los donantes y a los herederos. Eso sí sería defender los intereses de los castellanos y leoneses. Lo otro es poner palos en las ruedas.

Seguro que a Mañueco no le preocupan en exceso las críticas de Tudanca y se las toma a beneficio de inventario. Más le puede preocupar el resultado de las elecciones en Galicia y el futuro de uno de los referentes autonómicos del PP, Alberto Núñez Feijóo, que hoy revelará en rueda de prensa si se presenta o no a la reelección. Todos damos por supuesto que sí, como dimos por supuesto que aceptaba el reto de acudir a las primarias para suceder a Mariano Rajoy al frente del PP nacional cuando anunció una comparecencia al respecto, y después nos llevamos un gran chasco.

Otro asunto por el que Mañueco y todo el PP regional estarán mirando a lo que ocurre en Galicia y País Vasco es el proyecto de alianzas con Cs, en el que se ha embarcado Inés Arrimadas de una manera un tanto imprudente, sin esperar a ser investida como nueva presidenta de la formación. Dejando a un lado las formas, los naranjas son conscientes de que su futuro pasa por caminar de la mano de los populares para intentar desbancar a la izquierda radical en España y saben que las autonómicas constituyen un excelente banco de pruebas para esos acuerdos. Solo falta que tanto Pablo Casado como la propia Arrimadas sepan estar a la altura de las circunstancias (angustiosas) por las que atraviesa el centro derecha en nuestro país.

Casado, como en las dos últimas generales, llega trompicado a los comicios anunciados para el 5 de abril. Ha tardado un mundo en confirmar a Alfonso Alonso como candidato vasco y no tiene una estrategia clara para atraer a Ciudadanos en Galicia. En el País Vasco los errores del PP desde hace una década le han llevado casi a la desaparición (Cs nunca ha aparecido debido a su oposición a los privilegios forales), por lo que la cita de abril se antoja fundamental para recuperar peso y frenar el acelerón separatista del PNV y Bildu, porque con el Partido Sanchista en Euskadi ya sabemos que no se puede contar a la hora de poner diques a la secesión.

Los nacionalistas vascos van en serio esta vez, con un nuevo Estatuto en el que, entre otros desatinos separatistas, exigen el derecho a decidir, un referéndum, relaciones de igual a igual con España y una separación racista de los vascos en “nacionales” (con pedigrí) y “ciudadanos” (de segunda). Ni el supremacista Torra lo hubiera mejorado.