16 octubre 2019
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Una de tratantes

17 sep 2019 / 03:00 H.
Paco Novelty
Escaramuzas

Hace unos días mi compañero y amigo Santiago Juanes, me animó, como todos los años por estas fechas, a aventurar alguna pincelada sobre los corrillos de ganaderos y tratantes que han animado con sus porfías y regateos los soportales de la Plaza Mayor los días de Ferias.

Le gusta a Santiago que haga memoria de aquellos tratantes históricos, como El Fréjoles, que con su amplio blusón negro era un personaje popular que llegué a conocer en el Café Novelty hace 60 años. Pertenecía El Fréjoles a una especie de tratantes, ahora los llaman corredores, de absoluta formalidad, palabra hoy tan en desuso como su práctica, que mediaba en cualquier operación y terciaba entre las partes si el trato se enquistada en posturas cerriles:

- Que no te doy más que a 40 duros la arroba

- Que por menos de 50 los primales no suben al camión.

Entonces, cuando más enconada estaba la discusión y el empecinamiento de las partes era absoluto, El Fréjoles obligaba a darse la mano a comprador y vendedor y remataba la operación inapelable:

- A 250 pesetas está hecho.

Hubo otros tratantes de prestigio como El Majo, Santana, El Rubio de Golpejas o Ramón Sánchez, que luego fue ganadero de bravo, y del que Alfonso Navalón escribió una página memorable, contando precisamente un trato de cebones, con su padre en el año 1947. Donde el dueño del ganado pesaba los cochinos de uno en uno en la romana, aquella báscula milenaria colgada de la viga de madera, y cantaba los pesos en voz alta que el comprador, Ramón, iba anotando en una libreta y la confianza era tanta, que ni el que apuntaba el peso se asomaba al fiel de la balanza a ver si lo cantado era cierto, ni el otro a la libreta a ver si el apunte se correspondía con el peso cantado sobre el que se echaban las cuentas.

Historias de tratantes, Santiago. El año que viene más.