26 noviembre 2022
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Tiempo de otoño

26 sep 2022 / 03:00 H.

    La forma más neutra de decirlo –y todos lo hacemos con mayor o menor frecuencia– es probablemente esta: ‘Pasó el tiempo’ (predicado+sujeto). Obsérvese: una inversión en el orden de las palabras (la secuencia es ahora sujeto+predicado) sirve para añadir a la fórmula un pizca de brillo: ‘El tiempo pasa’. Pocos aficionados al cine clásico habrán olvidado el título de la canción que, en ‘Casablanca’, canta Dooley Wilson (en la película ‘Sam’), acompañado por unos sencillos acordes de piano: ’As time goes by’. Si nadie le ve a usted, aproveche para interpretar al menos una estrofa de la canción. La primera, por ejemplo: “You must remember this/A kiss is just a Kiss/A sigh is just a sigh/The fundamental things apply/As time goes by’. En la ducha, si no se desafina desalmadamente, la canción queda fantástica.

    ‘As time goes by’, ‘Mientras pasa el tiempo’. Permítanme que ejerza de traductor discordante: en la película optan por ‘el tiempo pasará’, probablemente por exigencias métricas. No están mal. Pero hay otras formas para descubrir pensamientos sobre lo efímero. Algunas pueden competir por su frecuencia de uso con los recursos analizados en el párrafo precedente. La forma más gastada, el cliché menos productivo, tiene paradójicamente una base metafórica, aunque desgastada: ‘el tiempo vuela’.

    Disponemos de otros muchos procedimientos utilizables para dar brillo a lo que se dice y piensa en torno al tiempo y sus manifestaciones. Muy a su manera, Groucho Marx observaba que si es cierto que el tiempo vuela como una flecha, también lo es que la fruta vuela como una banana. Más aceptable es coincidir con John Lennon que la vida es lo que te ocurre mientras estás ocupado haciendo otros planes. Y más convencionalmente, Woody Allen advertía de que, más que en otro momento cualquiera de la historia, la humanidad se encuentra ante un cruce de caminos. Un sendero conduce a la desesperación. El otro, hacia la extinción total. Recemos para tener la sabiduría de escoger correctamente.

    El otoño no es un período asociado especialmente al pensamiento positivo. Adam Mickiewicz, el poeta polaco, encabeza la lista de asfixiados: más vale un instante en abril que todo un largo mes de otoño –pensando quizá en los mandatarios de sus países vecinos–. Y quizá esté en lo cierto. Como quizá tenga algo de razón Diane Meur, poeta belga, cuando asegura que no hay nada peor que sufrir una depresión en pleno otoño. Por eso yo le pagaría a Putin unas largas vacaciones en Namibia.

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