24 mayo 2019
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Tic, tac. El debate

22 abr 2019 / 03:00 H.
Isabel Bernardo Fernández
Esto son lentejas

Tic, tac. Todo está ya listo en el ring de RTVE para recibir a cuatro de los púgiles que pugnan por el control político de la nación. Tic, tac. Vox se ha quedado fuera por eso del principio de proporcionalidad, y la Junta Electoral Central no le ha permitido subir al cuadrilátero para arrear a sus contrarios. Tic, tac. Aun hay tiempo para convencer a esa masa electoral indecisa que puede hacer virar las encuestas. Tic, tac. Tú decides, dicen. Tic, tac. Sí, usted, usted... y yo también. Tic, tac. Y ahí nos dejan. Con el peso pesado de decidir un voto que variará según se piense con la cabeza o con el corazón. Tic, tac. No será fácil salir de este atolladero sin generarnos culpas. Tic, tac. Corre ya el reloj hacia la última semana de la dificilísima jornada electoral. Tic, tac. España se la juega. Tic, tac. Y tiembla la mano con solo imaginarla ya metiendo la papeleta en la urna transparente. Tic, tac. ¡Ay, que ya está dentro de este sarcófago de plástico! Y por primera vez no sé si me veo enterrando mi voto con más esperanza o con más miedo. Tic, tac. Aun hay tiempo, tú decides, me dicen. ¡Ja, ja! Déjenme que me ría, por favor, porque no me lo creo. Tic, tac. El próximo lunes, consumada ya la exhumación de las urnas, mi voto pasará a ser el pacto que ellos decidan. Pero tranquila, me digo, queda aun una semana. Tic, tac. ¡¡Cámara!! ¡¡Acción!! ¡¡El debate!! ¡¡Tú decides!! Todo está ensayado hasta el último detalle: el orden de llegada de los contrincantes; el orden de intervención; el orden de atriles... y, ¡cómo no!, el tiempo. Tic, tac. Más que comenzar hoy el Tiempo Pascual parece que estuviéramos ya en Pentecostés. Y me imagino las lenguas de fuego, como fuerza y aliento que descendieran de sus providencias políticas, posándose sobre las cabezas de Casado, Rivera, Iglesias y Sánchez, para guiarlos en su misión como pastores de rebaños. Tic, tac. ¡¡Cámara!! ¡¡Acción!! ¡¡El debate!! ¡¡Tú decides!! Tic, tac. ¡Nunca un preludio electoral se me había hecho tan inquietante!