05 julio 2022
  • Hola

Sorpresas

23 may 2022 / 03:00 H.

    Bueno, parece ser que el panorama se va calmando, repetía para mí las dos o tres últimas semanas, a modo de plegaria laica, esto es, como una deprecación o súplica humilde destinada a pedir algo (¡toma!). Esencialmente, lo que yo pedía es que no se nos regalara con otra sorpresa más. Hablo, claro está, de una sorpresa desagradable, o algo peor.

    En sentido inverso, no han faltado las sorpresas agradables. Discúlpenme si, para ilustrar lo que digo, acudo a ejemplos tan intelectuales: sobre todo, la remontada del Real Madrid ante el City y la clasificación del equipo español para la final de la Champions el 28 de mayo en París ante el Liverpool; el definitivo fichaje renovado de Mbappé por el Paris Saint-Germain hasta 2025. Para fastidiar las cosas, cómo no, acabo de ver el resultado de la final de la Euroliga de baloncesto entre Real Madrid y Anadulu Efes (57-58, maldita sea, por un solo punto).

    Frivolidades aparte, estábamos en un período estancado (por cierto, estancado en lo malo). No habían sonado los tambores de guerra para apropiarse ya de Moldavia, las repúblicas del Báltico (Lituania, Letonia y Estonia) seguían temblando con la frecuencia de siempre, pero no más. Las amenazas latentes, siempre en torno a una invasión sin nombre, o con nombre incierto (operación militar especial, por ejemplo) asomaban las orejas para inquietar a Polonia. Y, de paso, también a Bulgaria, que se había negado a pagar en rublos. Rusia cortó el suministro de gas natural a un tercer país, Finlandia, argumentando que su petición de ingreso en la OTAN hacía dignas las oportunas represalias económicas. Algo que probablemente ocurrirá con otra candidata a incorporarse a la mencionada organización militar (Suecia). Todo previsible en las fronteras de la patria Rusia.

    Y en esto llegó él. Y organizó la marimorena. Mejor dicho: organizó la ‘exhibición’ en Sanxenxo (así describe el evento un titular de ‘El Mundo’). En el mismo periódico, Lucía Méndez precisa así el alcance de la exhibición: “Los amigos del Rey Juan Carlos le han dado un recibimiento digno de Chanel”. Por fin (siempre en el mismo diario, en su columna ‘Os resentidos’, Ricardo F. Colmenero define con sorna la situación: “Se está quedando un fin de semana estupendo para proclamar la república”.

    Así las cosas, solo nos quedaba algún respingo para finales de mayo. Y se nos concedió el respingo, cómo no: nos asaltó la viruela del mono, con unas decenas de contagiados en España. Por ahora.

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