07 diciembre 2019
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Sin fumar ni cantar

13 ago 2019 / 03:00 H.

Si hay que adoptar medidas que limiten la libertad tiene que venir de la izquierda porque si la prohibición parte de partidos de la “derecha”, enseguida vuelve a resucitarse a Franco.

Un ejemplo: la ley antitabaco -a la larga una de las mejores de Zapatero- y que sólo podía poner en marcha el PSOE sin encontrarse manifestaciones a cada paso. Si en 2011 el entonces presidente prohibió fumar, ahora la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, anuncia que quiere ir a más y restringir también el tabaco en terrazas, que es el paso previo a impedir fumar en la vía pública. Esta medida se ve con normalidad porque la cuentan bien: sólo quieren velar por la salud de los ciudadanos y, en este caso, para protegernos del cáncer de pulmón.

De hecho en su momento el Gobierno progresista de Zapatero nos puso a dieta a todos los españoles con el cerco a las hamburguesas XXL, también al vino (que consideró bebida alcohólica peligrosa y al que sólo salvó un sector enfurecido), a los bollos y refrescos en los colegios, pero también al aire condicionado y a las corbatas (plan de ahorro energético de Miguel Sebastián).

Ahora Bildu y Podemos son los que han dejado fuera de las fiestas de Bilbao a C. Tangana porque consideran que sus letras fomentan la violación: la cruzada machista se ha convertido en centro de la actividad, lo que en un momento de “efecto llamada” de manadas no está mal pero chirría viniendo de quien viene y por la flexibilidad de su concepto de libertad de expresión.

El mismo Podemos que se ha lanzado contra C. Tangana fue quien defendió al rapero Valtonyc, condenado a tres años y medio de cárcel por enaltecimiento del terrorismo, injurias a la Corona y amenazas, y en ese momento justificaba su defensa basándose en esa libertad de expresión que ahora limita. De hecho, Pablo Iglesias fue uno de los mayores críticos por “mandar a un rapero a prisión por una crítica al Rey” en lo que era, decía, el peor ataque a la libertad de expresión desde la dictadura de Franco. Eso sí, Podemos envió ante la Fiscalía de Málaga el que se cantara el “Cara al Sol” en el funeral de un político de extrema derecha o defendió hasta la extenuación a Dani Mateos cuando ejerciendo de payaso se sonó los mocos con la bandera de España.Incluso criticó que la Guardia Civil se posicionara sobre este gracia sin gracia y mantuvo entonces que el límite de la libertad de expresión no es la ofensa. ¿Es Podemos quien pone el límite?

El año pasado fue el Gobierno de Navarra presidido por Uxue Barkos (Geroa Bai), quien censuró canciones en colegios e institutos por considerarlas machistas. Amaral fue una de las víctimas por ese estribillo pernicioso de “sin tí no soy nada” que escribió además un hombre, su compañero Juan, pero también Dani Martín por su “Contigo” (ese ‘polémico’ “contigo, quiero estar contigo y decirte que no puedo vivir sin tí”); y también Malú o Shakira. Si el listón se pone en este nivel que tiemble Sabina, y desde luego no habrá fiesta con música ni dinero público para pagar a tanto censor.

La derecha también prohíbe, como ahora el Ayuntamiento de Madrid un concierto de Def con Dos porque su cantante Strawberry fue condenado a un año de cárcel y a seis años y medio de inhabilitación absoluta por enaltecimiento del terrorismo y humillación de las víctimas de ETA y de los GRAPO. A Pablo Iglesias le ha parecido mal la prohibición.

La diferencia entre unos y otros está en que si el veto lo pone la izquierda su destinatario está perdido y, si en cambio, es de la derecha, siempre te defiende la izquierda hasta la extenuación. C. Tangana está literalmente acabado y las letras machistas e incitadoras de la violencia de género también tienen los días contados, lo que no quita para que sea una buena noticia que sólo puede regalar la izquierda. Eso sí, que no se apropie del concepto de libertad de expresión quien veta a cantantes igual que hacía Franco.