10 julio 2020
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Salimos más débiles pero más avispados

28 may 2020 / 03:00 H.

Para un Gobierno que pacta con la marca política de ETA nada menos que la regulación del mercado de trabajo para 18 millones de españoles y a los pocos días destituye al más prestigiado coronel de la Guardia Civil por negarse a prevaricar, el lanzamiento de una campaña para tomarnos el pelo a todos los españoles es ‘peccata minuta’. Tan solo un pecadillo dentro de una orgía de maldades y vilezas.

Que Pedro Sánchez bese con devoción la mano asesina de Otegui y castigue con saña a quien se ha distinguido por la lealtad a la Constitución y a la unidad de España como el coronel Pérez de los Cobos (recordemos su brillante declaración contra los delincuentes catalanes condenados por rebeldía) nos abre las carnes a la inmensa mayoría de españoles, incluida una gran parte de los militantes y simpatizantes del PSOE. Pero lo de la campañita esta de “Salimos más fuertes” nos hiere en lo más profundo de nuestra autoestima. ¿Tan estúpidos, tan retrasados y tan necios nos cree el Doctor Sánchez como para estar convencido de poder hacernos tragar que estamos mejor ahora que antes de los cuarenta mil muertos, de los 52.000 sanitarios contagiados, de los millones de parados, de los cientos de miles de empresas arruinadas y del hundimiento la economía?

Lo único que ciertamente se ha endurecido hasta igualar la solidez del grafeno es la cara del presidente del Gobierno. Ya la tenía muy dura antes de llegar la pandemia pero con el virus lo que ha perdido en cráteres gracias a la cirugía estética lo ha ganado en impenetrabilidad gracias a una prolongada e intensa exhibición de desfachatez.

Esta solemne mentira fabricada en la ‘factoría Redondo’ de que salimos más fuertes resulta tan burda, tan grosera, tan contraria a la cruda realidad, que ni siquiera repetida millones de veces como publicidad gubernamental en todos los medios de comunicación llegará a introducirse en nuestro cráneo.

Es mentira que salimos, porque todavía no hemos salido. Y es mentira que saldremos más fuertes. Ni siquiera los ciudadanos de los países cuyos dirigentes han gestionado la crisis con una mínima dosis de cordura y eficacia saldrán más fuertes. Cuanto más los sufridos españoles que hemos tenido la desgracia de afrontar la pandemia con el gobierno más sectario y más inútil de cuantos ha parido nuestra democracia.

De esta saldremos más débiles, saldremos heridos, con profundos desgarrones en nuestro corazón, en nuestras familias, en nuestros trabajos y en nuestros bolsillos. Sí, pero saldremos más avispados.

Lo que hemos padecido en estos dos meses y medio nos ha permitido tener una imagen más nítida de la catadura moral y política de quienes mandan en España. Hemos espabilado. Este Gobierno, ahora lo sabemos, es lo que es. Ni socialista, ni socialdemócrata, ni progresista: es sanchista-comunista. Lo de sanchista no tiene otro contenido que el culto al líder y la permanencia en La Moncloa como prioridad ideológica (la resiliencia en la residencia presidencial como doctrina). Y lo del comunismo en su versión bolivariana lo aporta Pablo Iglesias, que nunca ha engañado a nadie y que ha venido a ocupar el papel de estratega de guardia y gran muñidor de pactos y políticas. Es el nuevo rico del chalé de Galapagar quien marca el camino hacia la destrucción del estado social y democrático de derecho definido en nuestra Constitución, quien apunta hacia la Corona como símbolo de la unidad de los españoles, quien disfruta con la destrucción de la economía de mercado para sustituirla por un régimen de subvención y subsidio al estilo chavista-leninista, quien pone en el punto de mira de su voracidad impositiva a los empresarios grandes, medianos y pequeños y a las clases medias, quien alienta la invasión del poder judicial por el Ejecutivo, quien ha decidido avanzar hacia la destrucción de España de la mano de los enemigos declarados de nuestra nación: golpistas catalanes, filoterroristas y separatistas.

Salimos más escaldados y más avisados. Y el que no haya espabilado a estas alturas, ya no lo hará nunca.