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Que pague vuestra tía

Lunes, 10 de mayo 2021, 05:00

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Dice José Luis Ábalos, ministro de Transportes, que no hay dinero en los presupuestos generales del Estado para asumir el coste de la conservación de las carreteras. No lo afirma ni un catedrático, ni una eminencia en Economía. Ni tan siquiera un político con un mínimo de credibilidad. Lo asevera un personaje cuyo único mérito es ser el mamporrero de Sánchez desde los inicios. El sujeto al que la pandemia le vino como anillo al dedo para cubrir con un tupido velo uno de los escándalos más infames de la democracia española, el ‘Delcygate’. Lo siento señor Ábalos, pero váyase a esparragar. Los peajes que ustedes están proyectando para 2024 los va a pagar su tía. Pero los españoles de bien no pensamos pasar por el aro de semejante ignominia. Ya muchos nos negamos a abonar las tasas portuguesas por su ilegalidad, como para ahora ser timados también por nuestro propio Gobierno. Porque esa medida no es más que una estafa. Una vileza propia de tiranos y holgazanes que, en lugar de estrujarse el cerebro para que las cuentas salgan, van a lo fácil. A que paguemos por usar una red de carreteras que en muchos casos da auténtica pena. ¿Me está diciendo señor Ábalos que tengo que rascarme el bolsillo para circular a 80 kilómetros por hora por ese camino de cabras llamado A-66 entre Sorihuela y Béjar? ¿De verdad habla en serio cuando me pide que abone un peaje para utilizar autovías repletas de baches como la de la Plata entre Benavente y León o la A-67 en la provincia de Palencia? ¿Se cree que los españoles somos idiotas? Nada de eso. Si aguantan en el Gobierno hasta 2024 (cosa que me temo si la alternativa es el incapaz de Pablo Casado), el día que implanten los peajes habrá motivos para iniciar una revuelta. Lo que está sucediendo estos días en Colombia por culpa de otro tirano puede ser la antesala de lo que viva España si comienza esa escalada impositiva que están anticipando. Primero recorten su pantagruélico Gobierno. Segundo, metan mano al deficitario Estado autonómico.

Y tercero, incentiven el empleo y el emprendimiento para generar riqueza. Y luego ya si eso tocan algún impuesto en base a la renta, pero nunca masacrando a las clases medias que es lo que pretenden hacer. Empobrecer al país para crear sumisos dependientes del Estado al más puro estilo chavista.

Dice el director general de Tráfico, Pere Navarro, que en este tema no hay que hacer una guerra política. Que es necesario llegar a un pacto de Estado para fijar el pago por el uso de las carreteras. Lo dice un señor con la vida resuelta y que no tiene ni pajolera idea de qué es la España rural. Resulta que en Castilla y León, esas autovías y carreteras por las que quieren cobrar, sirven para que muchas personas sigan residiendo en sus pueblos y se desplacen a diario a las ciudades a trabajar. ¿Usted se cree que si un mirobrigense o un fuenteño tuvieran que pagar 3 euros cada día por viajar a Salamanca seguirían residiendo allí? Cobrar por usar unas infraestructuras que ya hemos costeado con otros impuestos es una puñalada a la España rural. Lo poco que se ha ganado en el último año gracias al teletrabajo y al furor por los pueblos, se perdería de un plumazo con una medida de este calibre.

Me sorprende además que un Gobierno que se dice de izquierdas, establezca un cobro que no tiene en cuenta el nivel de ingresos de cada ciudadano. La autovía la pagará por el igual el que cobra 6.000 euros al mes y tiene la vida resuelta que el mileurista. Es lógico que ya se escuchen voces en el propio PSOE, entre ellas el grupo municipal del Ayuntamiento de Salamanca, que rechazan este robo.

Espero y deseo que esta locura no tenga recorrido porque, de lo contrario, los españoles no vamos a aceptarlo y lo dejaremos patente en las calles, en las plazas y rodeando La Moncloa si es preciso.

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