16 mayo 2022
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Que nos bailen lo “quitao”

23 dic 2021 / 03:00 H.

    ALGUNOS políticos deberían estar ensayando coreografía. A veces robaron dinero. A veces sustrajeron mecanismos de control y contrapeso sin los cuales es imposible la democracia, por mucho que cada cierto tiempo se pase por las urnas. A veces arrebataron ciudadanía, pretendiendo convertir en extranjeros a sus vecinos. A veces malversaron legitimidad de las instituciones. A veces hurtaron reservas de decencia que persistían en la esfera pública. A veces... A veces dilapidaron la esperanza. Quienes protagonizan tales desfalcos, convendría que al menos se pusieran a bailar. Se agradecería que nos bailen lo `quitao´.

    La corrupción política es más, mucho más, que meter la mano en la caja. Sin necesidad de adentrarnos en bibliografía específica, la RAE define corrupción con dos acepciones pertinentes para lo que estamos abordando: “Deterioro de valores, usos o costumbres” y “En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización indebida o ilícita de las funciones de aquellas en provecho de sus gestores”. ¿Encontramos en la política nacional y autonómica derivas que se ajusten a estas definiciones? Juzguen ustedes.

    Desde 2015 no se ha vuelto a celebrar un triste Debate sobre el Estado de la Nación. Alguien dirá que no es obligatorio, claro. Pero tampoco es obligatorio ducharse, y sin embargo la convivencia exige unas básicas medidas de higiene. Que un Gobierno rinda cuentas ante el Congreso de los Diputados, a modo de examen anual, también es higiénico. Este Debate venía celebrándose desde 1983, y Rajoy primero y Sánchez después decidieron relegar, con pretextos varios, el aludido ejercicio parlamentario. ¿Cómo ha de llamarse a eso?

    ¿Y cómo habría que llamar al adelanto electoral que se convoca en plena ola de pandemia pensando, antes que nada, en intereses de partido, es decir, en intereses personales? Sé que el argumentario oficial no aceptaría la hipótesis, pero usted me entiende: ¿cómo llamamos a eso? E incorporemos, ya sin conjeturas, un par de evidencias: cuando Mañueco anunció por Twitter la disolución de las Cortes, añadió que la decisión la había deliberado “previamente en una reunión extraordinaria de la Junta de Castilla y León”. Mire, presidente. Si esa deliberación fue previa, los consejeros de Ciudadanos todavía formaban parte de la Junta, porque aún no habían sido destituidos. De manera que si no se reunió con ellos, no pudo reunirse con la Junta. Es cuestión del antes y el después. Es cuestión de Barrio Sésamo. Asimismo, cuando dijo en su tuit que iba a dar explicaciones en “una rueda de prensa”, también erró o también mintió: una comparecencia en la que no se admiten preguntas de los medios nunca debe ser llamada rueda de prensa.

    Es malo que exista la corrupción, pero aún es peor que resulte impune. Hablaremos de ello con más detalle. Feliz Navidad.

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