28 octubre 2021
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Puños, golpes, paz duradera

27 sep 2021 / 03:00 H.

    Nota biográfica especialmente destinada a los lectores jóvenes, o a los desinteresados por los mitos emergentes en la segunda mitad del siglo pasado. Por cierto: seguro que algunos de esos desinteresados sí conocen (o al menos pueden identificar) al personaje de esta semana gracias a una fotografía no menos mítica (el fotógrafo fue un tal Neil Leifer), que nos muestra una significativa vista a ras de ring (perdón por la cacofonía): un boxeador, aturdido, o más bien estupefacto, está desparramado en la lona con la certeza nebulosa de haber perdido. Su nombre, Charles “Sonny” Liston, campeón del pasado, hombre duro hasta hoy. Hoy es el 25 de mayo de 1965. Todo ocurre en el St. Dominic’s Hall de Lewiston, Maine (Estados Unidos). Su oponente, el nuevo campeón de los pesos pesados, nacido en Ohio y allí conocido como Cassius Clay, ha cambiado de nombre y de inquietudes sociales y políticas. Ahora se llama (entonces ya se llamaba) Muhammad Ali. En la fotografía de Leifer, el de Ohio se mantiene en pie observando el definitivo declive de Liston mientras muestra con su gesto poderoso la furia contenida de quien reivindica la victoria.

    Buena parte de los cambios mencionados se explican por el posicionamiento de Muhammad Alí como resistente a la guerra de Vietnam. No menor peso tuvo su convencido papel de activista en la causa de los afroamericanos, despreciados en la vida diaria. Su sólida posición antibélica y su negativa a incorporarse a las tropas americanas le costaron a Muhammad Alí un largo período de críticas despiadadas y de años de cárcel.

    Allí aprendió que la guerra es una huida cobarde de los problemas de la paz (la frase original es de Thomas Mann), y entendió que hay más cosas complacientes que ir por ahí dándole golpes a la gente. La opinión contraria más bárbara nos ha venido de Chicago: “Puedes llegar muy lejos con una sonrisa. Pero puedes llegar mucho más allá con una sonrisa y una pistola” (Al Capone). La reflexión más interesante (a mi entender) la encuentro en palabras de uno de los principales artífices de la consolidación de las naciones de la India, Jawaharlal Nehru: “La paz no es una relación entre naciones. Es una condición mental que se construye desde la serenidad del espíritu. La paz no es solamente la ausencia de guerra: es un estado de la mente. La paz duradera solo puede llegarnos de la gente de paz”. No necesitamos más golpes (tampoco los dialécticos). Queremos gente de paz.

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