24 septiembre 2020
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Puente recupera la voz

16 sep 2020 / 03:00 H.

    Es evidente que algo estamos haciendo mal para que tengamos las cifras de contagios que tenemos después de casi dos semanas de medidas restrictivas. La consejería de Sanidad está cometiendo fallos incomprensibles sin dar explicaciones. Es evidente que algo no se hace bien cuando se tardan siete días en dar los resultados de una PCR o cuando no hay semana que no haya problemas con la escasez de reactivos. Son fallos que hacen imposible hacer bien los rastreos, que en muchas ocasiones los contactos de los positivos se harten y se salten los confinamientos a la torera y que las bajas laborales de los no contagiados produzcan un daño mayor a la ya maltrecha economía. Verónica Casado debe tomar cartas en el asunto y ver dónde se están cometiendo los errores. Reconocerlos y subsanarlos forma parte de la solución, pero nunca ocultarlos, porque lo único que se consigue es desconfianza.

    El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, el bocazas socialista que quiere disputarle el liderazgo al secretario del PSOE de Castilla y León, Luis Tudanca, ironizaba ayer con las medidas de la Junta, dándole la enhorabuena por los resultados. “Es para darles la enhorabuena por el éxito, un rotundo éxito”, aseguró Puente sobre la evolución de los contagios, poco antes de la reunión que convocó Casado para analizar la situación.

    Realmente sería creíble este señor si durante los tres largos meses que nos mantuvo confinados el presidente Pedro Sánchez, amigo y compañero de partido del alcalde de Valladolid, hubiera criticado con dureza al peor Gobierno de la reciente historia democrática por una nefasta gestión que nos encumbró tristemente a liderar los rankings del número de víctimas mortales, que por cierto Sánchez sigue sin admitir y las rebaja a la mitad como si con ello pudiera liberar su conciencia.

    Puente se debió de quedar mudo cuando el gobierno social-comunista tomó el mando de la crisis sanitaria, que había obviado a pesar de las serias advertencias de las autoridades sanitarias mundiales. No escuchamos ni una palabra crítica por los casi tres meses que nos tuvo encerrados a cal y canto el camarada Sánchez, con las complicaciones que semejante medida tuvo para la salud física y metal de muchos españoles.

    No abrió la boca cuando su estimado líder prometió material de protección que nunca llegó o cuando se comprometió a contratar a 50.000 sanitarios de los que nadie tiene constancia, o cuando comunicaba una nueva prórroga de los confinamientos en aquellas ruedas de prensa interminables que coincidían con el telediario de las 3 de la tarde y nos dejaba anestesiados por el terror que nos infundía.

    Tampoco le he oído o leído cuestionar la descortesía de Pedro Sánchez con los presidentes autonómicos, que se enteraban de las medidas y de las sucesivas prórrogas del estado de alarma el día anterior y a través de la pantalla de la televisión, porque jamás consensuó con ellos nada. Es curioso que se queje de que la consejera de Sanidad no le avisara antes de tomar la decisión de restringir los contactos sociales en Valladolid para frenar los contagios.

    Creo no haber escuchado nada sobre el supuesto comité de expertos -que fue otra mentira de Sánchez- y la forma arbitraria para pasar de fase en la desescalada, con unos criterios que, por supuesto, tenían mucho de políticos y poco de científicos.

    Estaría de acuerdo con Óscar Puente si no fuera porque sus palabras y sus críticas son poco fiables y no responden más que a las ansias que tiene de alcanzar el protagonismo que necesita para encumbrarse como líder espiritual de los socialistas de Castilla y León. Por eso, el íntimo amigo de Pedro Sánchez no ha denunciado en las redes sociales, a las que es adicto, la gandulería del Gobierno, que tiene a la mayor parte de los ministros vacacionando desde el mes de enero, cuando tomaron posesión de sus cargos, y al resto, entretenidos en desenterrar a los muertos de hace 80 años como elemento de distracción, mientras el vicepresidente Pablo Iglesias está pactando los presupuestos con el brazo político de los terroristas de Eta. Pero todo esto no debe ser del interés de Óscar Puente y por eso no lo denuncia en sus redes sociales.