10 noviembre 2019
  • Hola

Pactos con olor a incienso o azufre

15 jun 2019 / 03:00 H.

No va a ser fácil que hoy se cumpla lo previsto en los pactos entre Alfonso Fernández Mañueco y Francisco Igea, entre otros motivos porque hay una tercera bola en este billar a tres bandas que no es redonda sino picuda, y sus rebotes son imprevisibles. A última hora de ayer los acuerdos a tres bandas continuaban de forma discreta pero frenética en toda la geografía castellana y leonesa, y el panorama seguía siendo muy complicado en Burgos y Palencia.

En la capital palentina la bronca está asegurada. La candidata socialista al Ayuntamiento, Miriam Andrés, ha encajado de la peor manera el pacto de PP y Cs para dar la Alcaldía al naranja Mario Simón, como si no fuera democrático sumar concejales de tres formaciones (necesitan el apoyo de Vox) que votan a quien les manda su partido y/o su conciencia. Se olvida la señora Andrés de cómo llegó su querido Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, recolectando los apoyos de lo peorcito del Congreso para echar al más votado, que era Mariano Rajoy. Desde su particular prisma, deformado por una supuesta superioridad moral, cuando la izquierda pacta con los comunistas y los rebeldes hay un dios que bendice sus acuerdos con incienso progresista, y cuando se unen los del centro derecha, es el azufre del diablo lo que llena el ambiente.

Miriam Andrés pataleará en el Consistorio, y algunos palentinos lo harán en la calle, convocados por no se sabe quién, aunque me parece a mí que el origen es el mismo partido que hizo aflorar la anónima, falsa y mendaz denuncia en Salamanca por las primarias que ganó Mañueco. Un llamamiento de corte fascista, aunque haya sido convocado por personas cercanas al PSOE, que pretende derribar los cimientos de la democracia municipal, basada en la estricta legalidad: en España no gobierna la lista más votada, sino el candidato que consigue aglutinar más apoyos.

Y al que no le guste, que cambie la Ley Electoral.

Imaginemos por un momento que Sonia Lalanda (Vox) se abstiene y da la alcaldía a Andrés, contando con el concejal de Podemos. ¿Creen ustedes que la socialista renunciaría al cargo por considerar ‘contaminado’ el apoyo del partido de Abascal? ¡Anda ya!

Esa misma filosofía la practica el PSOE de Salamanca. Sus dirigentes se rasgan las vestiduras por el acuerdo PP/Cs en la Junta y en el Ayuntamiento de la capital, pero les parece perfectamente lícito y la quintaesencia de la democracia que el PSOE se una a TAB y los naranjas para defenestrar al popular Alejo Riñones, que había sido el más votado en Béjar. Una maniobra que ya ejecutaron en la pasada legislatura en Ciudad Rodrigo, con el resultado previsible: mayoría absoluta del PP en las siguientes municipales. A Pablos le escandaliza la denuncia anónima y temeraria contra Mañueco, pero no se da por aludido cuando un exconcejal del PSOE de la capital, con nombre y apellido (Arturo Santos) revela el ‘pucherazo’ de sus primarias, que califica de ‘falacia’.

En todas partes cuecen habas. En Burgos se sigue cocinando el Consistorio, con Ciudadanos negociando sin conversar (nueva modalidad de diálogo) con los dos concejales de Vox que necesita. Mientras tanto, Javier Lacalle, el candidato popular ‘vetado’ por Igea, echa un pulso a los naranjas: votará a su candidato, Vicente Marañón, pero se niega a participar en la gestión y les pide que gobiernen el Ayuntamiento ellos solitos. Lacalle sabe de la bisoñez y la falta de cuadros de los de Cs, y les invita a la vez a negociar por su lado con Vox. Dos patatas calientes de un golpe en manos de los naranjas, que ya veremos qué ampollas y qué resultados provocan hoy en el Ayuntamiento burgalés.

La Diputación de Segovia está en el alero de Ciudadanos. Iba a conseguir la presidencia de manos del PP, pero ayer el Ministerio del Interior se descolgó con un recuento que le concede mayoría absoluta a los populares. Habrá recurso, pero si se confirma el resultado, será un cromo menos para intercambiar.

En este complicado panorama, Salamanca capital ha sido uno de los pocos enclaves donde las conversaciones se han desarrollado dentro de una cierta normalidad, y Carlos García Carbayo será hoy alcalde compartiendo gobierno con los cuatro ediles de Cs que lidera Ana Suárez. En medio de tanta tensión, tanto disparate y tanta rabia mal contenida, la actuación de los equipos locales de PP y Cs suponen un remanso de sensatez.

Ya veremos si ese mismo ambiente se transmite al tramo final de las negociaciones entre Mañueco e Igea y si los de Ciudadanos no aprovechan las sorpresas derivadas de la poliédrica constitución de los ayuntamientos de la Comunidad para tensar de nuevo la cuerda. Porque nada está escrito hasta que llega al Boletín.