24 junio 2019
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Paciencia

15 abr 2019 / 03:00 H.

Ya empiezan con la cantinela de que las elecciones son ‘la fiesta de la democracia’. Toma cliché. Qué originales. Bueno, dos observaciones más sobre el asunto. Primera: he usado la forma ‘cantinela’, pero la Academia, acogiéndose a su étimo latino, prefiere ‘cantilena’. Como puede observarse, yo no. Segunda: lo de la fiesta no se entiende muy bien: se supone que la democracia afecta a lo cotidiano y, por tanto, debería ser una fiesta política continua, constante. No, no se entiende muy bien. A no ser que lo de la fiesta se diga para celebrar que el día 28 se acabará la tabarra, al menos provisionalmente.

Porque, vamos a ver: ¿habrá algo más aburrido que lo que aún nos espera en las dos próximas semanas? Argumentarios tediosos y solo a veces sorprendentes (en esta situación puede esperarse cualquier cosa), estiletes retóricos supuestamente ingeniosos, medias verdades que son mentiras más que medianas, contraargumentos manejados como en los mejores debates de Telecinco, déficit intelectual manifiesto en improperios raídos, adjetivos desmañados, simplificaciones, tontadas y ocurrencias, matraca envuelta en propuestas dañinas y fantásticas (esto es, quiméricas).

Aseguraba el periodista estadounidense H.L. Mencken, conocido como ‘el sabio de Baltimore’, que la capacidad humana para aburrir (y aburrirse) nos diferencia definitivamente de los demás animales.

Abusando de esta característica del homo sapiens, yo me estoy preparando mentalmente para no llegar bostezando a las urnas. ¿Cómo? Entrenándome en el tedio, dominándolo, amaestrándolo. Estoy releyendo pausadamente ‘El humo dormido’, de Gabriel Miró. He acudido fielmente a YouTube y me he tragado cientos de minutos del festival de habaneras de Calella de Palafrugell. He recuperado los discursos de Torra... Todo ello, como puede sospecharse, resulta psicológicamente gravoso, es cierto: pero creo que así seré capaz de soportar más de diez minutos ese debate de los cinco que se anuncia para el 23 de este mes de abril. Supongo.