30 marzo 2020
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Oh là là

22 feb 2020 / 03:00 H.

Francia se reflejaba hasta ahora para el campo español en esas patatas que entran en las grandes superficies y tiran el precio de las nuestras, o en aquellos camiones españoles con frutas que sus agricultores nos vuelcan en la frontera. Sin embargo, desde ayer es nuestro mejor aliado para el campo, la potencia que podría lograr dejar la PAC con un mínimo recorte, de los 382.500 millones de euros del marco 2014-2020 a los 375.000 del 2021-2027, que sería como mantenerla prácticamente igual a como la conocemos ahora. Ni en el mejor de los sueños los agricultores españoles imaginaríamos una situación mejor, ni, por supuesto, tampoco el Gobierno de España. De momento no hay acuerdo, existe bloqueo y se vive un aplazamiento que en el inicio de la Cumbre, el pasado jueves, entraba dentro de lo posible dadas las posiciones antagónicas que mantienen los distintos países.

La negociación de los líderes europeos en Bruselas ha vuelto a dejar claro que quienes mandan son Alemania y Francia, que son los que reparten el presupuesto en función de sus intereses. Y para ese posible reparto favorable a España, que ojalá se llegue a firmar, tenemos la enorme fortuna de que para los franceses la PAC es una prioridad y para los alemanes, lo son los “rebates” o cheques compensatorios, que sería la concesión de Macron a Merkel. Así que España, que lamentablemente pinta poco, se vería beneficiada en agricultura por el empuje francés. De hecho y prueba del papel casi invisible que jugamos en Europa es el orden de reuniones que siguió en la Cumbre el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel: Primero mantuvo un encuentro con los todopoderosos Merkel y Macron; luego con los más agresivos en esta negociación: Holanda Austria, Dinamarca y Suecia, conocidos como países “frugales” y defensores de la más absoluta austeridad en el presupuesto. Y luego ya llamó a capítulo a los demás, pero ni siquiera en ese pelotón final ocupaba España posiciones de cabeza.

Luego Pedro Sánchez puede decir lo que quiera, que será beligerante -que nadie duda ahora de que esta sea su intención con el campo español incendiado y apretando-; que quiere una PAC fuerte -seguro que sí-... Pero lo que bajo ningún concepto puede argumentar el presidente del Gobierno es que está “decepcionado” con la propuesta del recorte del 14% de la PAC que puso sobre la mesa Michel y, ni mucho menos, sorprendido.

Es más, perplejos tienen que estar los de Bruselas al ver que se queja ahora de forma airada del recorte quien nombró vicepresidenta de Asuntos Económicos de su Gobierno a Nadia Calviño, que como directora general de presupuestos de la Comisión Europea fue la que propuso el recorte de la PAC que ahora está sobre la mesa. Es más, en sus primeras propuestas, Calviño llegó a plantear la rebaja de hasta el 30%.

Por eso Pedro Sánchez tiene aún más complicado que Michel tenga en cuenta sus llantos o que los agricultores y ganaderos españoles se crean ahora sus desvelos. Afortunadamente el ‘Primo de Zumosol’, que es Francia, acude por sus propios intereses al rescate de España. Ahora habrá que esperar para ver en qué acaba todo y después, como dice Juan Pedro Medina, cómo se establece el reparto de ayudas.

Luego, más tarde, llegará el reparto de la PAC que se hace en España donde, de momento, el Ministerio de Agricultura se ha visto incapaz de poner orden entre las comunidades y llevar una postura única a Bruselas. En la entrevista que concedió Luis Planas a “Agropopular” nada más llegar al Ministerio, en 2018, prometió que en mayo de 2019 existiría esa única voz con la que negociar con fuerza y aún hoy el tremendo guirigay de intereses autonómicos y la debilidad de un Gobierno central vendido a independentistas, mantiene en el aire ese objetivo porque el Plan Estratégico presentado no se trata de una estrategia común.

De momento, Francia es quien nos da un halo de esperanza dentro del bloqueo y también a Sánchez, ahogadito por las protestas agrarias. Quién nos iba a decir que acabaríamos exclamando “oh là là”.