11 diciembre 2019
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Objetivo: dejar sin flores a María

16 nov 2019 / 03:00 H.

Como todos, intenté buscar el mejor colegio para mis hijos. El elegido fue uno público y en él se dio la casualidad, o no, de que la mayoría de padres tenía nivel cultural alto y tiempo para sus hijos. Decía un profesor que es más fácil enseñar a un niño lo que es el mar cuando lo ha visto, y aquí se habían bañado en él prácticamente todos. Colegio, aulas, profesorado y ambiente perfectos, colaboración máxima de padres y avance extraordinario de los niños. Escuchaba a algún padre político de camiseta verde presumir por llevar a sus hijos a este colegio, como si en lugar de ser una suerte participar en la elite educativa se tratara de una proeza semejante a educarse en la peor zona del Bronx y no daba crédito.

Secundaria no se imparte en el centro y a la hora de buscar colegio para la siguiente etapa la opción elegida fue un concertado a escasos metros del anterior. Ritmo más lento de aprendizaje porque la prioridad es convivir, integrar, y que ningún niño se vea privado de la educación porque en su casa nunca le hayan leído un cuento por la noche. También fue una buena elección.

Son dos ejemplos: Pero en Salamanca podía haber elegido un colegio público en un barrio marginal, que los hay igual que concertados y realizan una labor extraordinaria, u algún otro concertado acostumbrado a acoger a la elite y luchar cada año por los mejores expedientes, que también existen igual que públicos. Podía haber elegido porque cada niño y cada familia somos diferentes y, además, nuestras necesidades y prioridades son distintas. Cuántos casos hay de niños que comienzan su etapa educativa en centros públicos y acaban en concertados y, al revés. Y esta posibilidad contribuye, sin duda, a que Castilla y León lidere la Educación y los niveles bajos de absentismo.

En Cuba el Gobierno controla la Educación y los niños amanecen cada mañana recitando a los padres de la patria. Sin ir tan lejos, en Cataluña hay una persecución a colegios concertados porque algunos enseñan incluso en castellano.

Si queremos una sociedad de borregos no hay nada como reducir las libertades y Pedro y Pablo quieren esa educación única y lo más dirigida posible para que nuestros niños les conviertan poco a poco en sus padres de la patria y, sobre todo, para que mayo deje de ser el de las flores a María. Porque el problema real de la guerra del PSOE y de Unidas Podemos contra la concertada está en que el 63% de estos colegios pertenecen a la Iglesia y a Pedro y a Pablo ver la cruz les produce urticaria.

Pablo Iglesias es lo que es: comunista de ultra izquierda, seguidor de Chávez y del régimen de Irán. Nadie se puede sentir engañado si dentro de unos años malvivimos como en Venezuela. Pero el peligroso es Pedro Sánchez, hombre sin ideología que gobierna para sí mismo y que, cual vampiro, ataca al corazón de sus víctimas. Arrastra un rencor y odio que le inutiliza para gobernar una España unida y ahora su objetivo es acabar con el contrapoder de la Iglesia y la cultura católica.

La enseñanza concertada la creó Felipe González en 1985 y un referente educativo del PSOE como Ángel Gabilondo se negaban a acabar con ella porque, decía, es un sistema educativo ‘abierto, plural y diverso’ y suprimirla significa restar libertad. La que tienen tantos que eligen la concertada, entre ellos altos cargos del PSOE, pese a que los centros públicos tienen condiciones más favorables para la educación de calidad, con aulas menos masificadas y un profesorado seleccionado en pruebas objetivas. Libertad, palabra mágica. Ni la concertada cuesta más por alumno que la pública, al revés, ni en Salamanca existe diferencia de nivel educativo entre la media de centros públicos y concertados.

Pero el egocéntrico Rey Sol Pedro Sánchez no quiere que la Iglesia le haga sombra y quiere el pensamiento único, que no es otro que el suyo. Y luego resulta que los ultras, dictadores y fachas son los de Vox. Al final será verdad que aplica el 155... pero para Madrid y Castilla y León: sólo hay que darle tiempo porque su “reinado” sólo acaba de comenzar.