05 diciembre 2019
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No votar a, votar contra

07 nov 2019 / 03:00 H.

Antes se votaba contra el “establishment”, contra el poder establecido, contra los caciques, los poderosos, o “los de siempre”, era una reacción lógica y hasta sana, sobre todo entre el electorado más joven... Pero ahora, Houston, tenemos EL problema: el poder establecido lo es ya todo, o casi todo, pues no me dirán que “Podemos” (o llámenlo si quieren con su ridículo y embaucador nombre de “Unidas Podemos”) no es lo más parecido al “establishment” más convencional, casposo, y desvergonzado, “casoplón” del señor Iglesias incluido.

Hoy, y más después de ver el mediocre debate de la noche del pasado lunes, hay que votar no a los candidatos, hay que votar contra los candidatos, pero no contra los del poder establecido “clásico” (que suele asociarse a la derecha), sino contra los que llegaron prometiendo la enésima revolución que, como toda revolución, quedó en otro fiasco y en otra oportunidad para ellos y sólo para ellos, en otro descaradísimo medio de vida para quienes no tienen otra cosa mejor que hacer que decir las mismas gansadas de siempre, o no diciendo nada, especialidad de un Pedro Sánchez que es la vergüenza de aquel nuevo PSOE socialdemócrata y moderno que alumbró el “felipismo” y del que hoy no queda más que el nombre, si acaso el nombre.

El domingo hay que votar con la cabeza fría del interés general, de lo que nos conviene, y hay que votar contra los trileros de la política, aquellos que llegaron para medrar desde las posiciones del “buenismo” y de la playa radiactiva que estaba debajo de los adoquines... Prefiero a cien banqueros robándome o a cien mediocres del PP, que a un progre con la empanada mental que da el rancio discurso de las izquierdas en el año 2019 después de Cristo.

El domingo hay que votar contra la mentira como discurso, contra la manipulación como norma, contra la violencia del ambiente, contra la idiocia política asumida. Contra los caraduras. Hay que votar por nosotros. No seamos imbéciles. Más aún.