19 septiembre 2019
  • Hola

No es para tanto el apartamento

23 ago 2019 / 03:00 H.

Me ha producido una gran decepción el supuesto apartamento de lujo del presidente de las Cortes de Castilla y León, qué quieren que les diga.

Ayer aparecía en los medios de comunicación el pobre Luis Fuentes mostrando los aposentos cortesanos como si se tratara de Isabel Preysler enseñando en las páginas de la revista Hola “Villameona”, la “acogedora” casita de los 13 cuartos de baño que compartieron la reina del papel “cuoché” y el todopoderoso ministro de González que acabó con el felipismo.

Tenía muchas más expectativas después del ruido que había hecho el PSOE con el apartamento. Pero el recinto estará amueblado y decorado con muebles de diseños, pero a mí me parece de los más cutre -en comparación con los aposentos de otros socialistas-. Solo tiene un servicio, eso sí con una ducha de hidromasaje asequible para el bolsillo de cualquiera de los que le han criticado. El sofá-cama de una de las estancias es de escaso gusto, vamos, sin eufemismos, feo de solemnidad, y la mesa, aunque fuera de mármol de Carrara, me parecería igualmente espantosa. En definitiva, el aposento presidencial me ha decepcionado enormemente.

El apartamento de Luis Fuentes supongo que se diseñó en la época de “vacas gordas”, la misma en la que se construyeron unas Cortes sobredimensionadas para el uso que tienen. Pero como digo, eran tiempos en los que las administraciones gastaban sin pensar en mañana y más si el dinero era público. Entonces, como diría la vicepresidente socialista en funciones, como el dinero no es de nadie, el despilfarro era total.

Que el presidente de las Cortes, la segunda autoridad de la Región, disponga de un comedor privado en las dependencias de la institución es algo totalmente razonable.

No hay escándalo, pese a que los socialistas han querido hacer “un caso” de esos en los que ellos son expertos en montar y propagar. Lo que ocurre es que han dado con un pobre hombre que ha entrado al trapo de las trapisondas del PSOE.

Es curioso que después de que cuatro presidentes dispusieran o disfrutaran o no del apartamento, haya sido con Luis Fuentes cuando se ha montado el follón.

El incauto presidente, en lugar de decir ahí está el apartamento, a mí que me registren, que yo tengo mi pisito alquilado aquí en Valladolid, aquí al lado de las Cortes y no tengo intención de dormir en este cutre sofá, pero no. Fuentes ha entrado al trapo y el PSOE ha hecho una causa poco menos que de corrupción y como siempre ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Que le pregunten al descubridor del supuesto escándalo, el procurador, excelentemente pagado, José Francisco Martín Martínez, qué opina del uso que hace su colega el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, del Falcon, ¿o acaso ya no se acuerda que hace un año lo utilizó para irse de concierto a Benicasim y para asistir a la boda de un pariente? En fin...

El asunto no da más de sí, pero denota dos cosas: La primera es que el PSOE tiene mucho tiempo libre y parece que nada serio en lo que ocuparlo. Si esos son todos los problemas que hay en esta Región nuestra, lo mejor es cerrar las Cortes de Castilla y León y nos ahorramos los 94.000 euros largos que cobra el socialista José Francisco Martín Martínez, alias JF, dietas incluidas, y otros tantos que se embolsan lo mismo que él.

El otro asunto es la necesidad de regular las dietas, cosa a la que el socialista JF parece oponerse. No es normal que un procurador por Valladolid cobre 1.800 euros en concepto de dietas.

Ni el socialista vallisoletano José Francisco Martín ni Luis Fuentes deberían contar con ese dinero porque son procuradores electos por Valladolid. Es un dinero -al año 21.600 euros- por el que sus señorías no tributan en la declaración de IRPF, es decir que estos señores no pagan impuestos por casi una tercera parte del sueldo que perciben anualmente. Si el salario es poco o mucho, será otra cuestión muy distinta.