22 agosto 2019
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Ni entendemos ni aprendemos

15 ago 2019 / 03:00 H.

El pasado lunes LA GACETA abría su portada con un gran titular: “Alerta en la hostelería local por la falta de personal cualificado”. No obstante, cualquiera que esté en el mundo “real”, lejos de la España vegetativa, sabe que esa situación ni es noticia ni se limita a la hostelería. La alarma laboral en España afecta a todos los sectores, sobre todo a los menos cualificados, y es ahora mismo una bomba socio-económica que de no corregirse -y no parece- lleva camino de arruinar nuestra estabilidad, modélica en tantos aspectos.

El que fuera presidente de EE.UU, Ronald Reagan, acuñó una frase que fue muy popular: “La mejor ayuda social es un puesto de trabajo!”. Aquí, en España, lo hemos planteado al revés: la mejor ayuda social (y el mejor voto “comprado”, añado) es el subsidio”... en todas sus modalidades, municipales, regionales, estatales, comunitarias, religiosas... Y así nos ha ido, peor imposible. Pero seguimos en las nubes: la misma noticia recogía que el Ayuntamiento y los empresarios diseñaran planes para formar personal `para el sector hostelero. Como si fuera tan fácil, cuando el problema no es de conocimientos o formación, sino de actitud. Actitud ante la vida, que ya en un amplio sector de la población es cero. Sólo hay actitud para Netflix, para el fútbol y para salir “de fiesta”. Hablar hoy de desarrollo y creatividad personales es arcaico, como lo es que a través del trabajo se cree riqueza, primero personal y después económica, laboral, social; mejora de nuestro entorno, beneficios a la comunidad.... Cuentos chinos, ¿verdad?

España está colapsada por una legislación laboral fuera de lugar y de los tiempos, y que sólo ha contribuido a alimentar vagos y caraduras en todos los sectores privados y públicos. La legislación y un sistema educativo sin rumbo han creado un monstruo ya muy difícil de cazar. La única solución es liberalizar completamente el mercado de trabajo, quitarle el corsé de la protección sí o sí al trabajador, y empezar a crear una sociedad liderada por las elites y no por los tontos.