06 agosto 2020
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Negociaciones

08 jul 2020 / 03:00 H.

    Tenemos en marcha dos negociaciones que corren en paralelo y que por momentos se confunden en Bruselas. Una es la negociación del Fondo de Reconstrucción, el reparto de 750.000 millones de euros para paliar las consecuencias económicas de la pandemia y la otra es la de la PAC, ligada al nuevo marco presupuestario hasta 2027. Alemania, que acaba de tomar el relevo de la presidencia por turnos, junto a Francia, exige que el Fondo de Reconstrucción sea cerrado este mismo mes y sugiere que los países más interesados, España e Italia, lleven a cabo negociaciones bilaterales con los denominados países “frugales”, que se niegan a realizar transferencias a fondo perdido sin condiciones y que no desean deuda conjunta emitida por la Comisión. Obediente, Pedro Sánchez, ha programado una gira europea de contactos. El peligro que corren territorios como el de Salamanca, en cuya economía pesa el sector agropecuario, es que lo que se consiga en esta negociación más de relumbrón, la del Fondo, se ceda por debajo de la mesa en la segunda negociación, la de la PAC.

    El ministro Planas parece resignado a un recorte de la PAC que podría llegar al 9% y en las bilaterales de los próximos días el gobierno español se enfrentará a tremendas tentaciones, pudiendo ceder en aspectos de la futura PAC a cambio de mejores resultados en la estructura y el reparto del Fondo de Reconstrucción, lo que para el sector resultaría desastroso.

    Hay otras vías. La presidencia alemana está promoviendo otros proyectos en los que España puede aportar, como el dispositivo de etiquetado de bienestar animal, armonizado a nivel europeo, o una mayor digitalización del sector primario, para el que España cuenta con una buena red de base. Pero si cedemos en la PAC, veremos las consecuencias desde este mismo año que corre.

    Sería muy triste que en la negociación de la PAC volviésemos a sentir el olvido al que es condenado el sector agrario, la ignorancia de la tarea hercúlea que ha llevado a cabo durante lo peor de la crisis del coronavirus. El Fondo de Reconstrucción, por su diseño, deja bastante de lado al campo. Y si las negociaciones priorizan ese objetivo y la PAC queda en segundo plano, nuestra gente del campo habrá terminado siendo la más perjudicada. Otra vez.