13 noviembre 2019
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Murales salmantinos

10 nov 2019 / 03:00 H.
Santiago Juanes
El bestiario

También podemos presumir de nuestros muros. Lo que queda de muralla nos recuerda que el pasado no fue siempre tranquilo. Tuvimos alcázar, cuyos restos son visibles desde la Vaguada de la Palma. Hay muros que aislaban a las monjas del mundo o quizás era al revés. También a los colegiales. Muros de clausura. Y muros con arte o convertidos en orlas universitarias. La palabra muro se mantiene, no como alguno, que debiera pasar a mejor vida, pero ha desaparecido tapia porque los chicos han perdido la calle –quizá la calle les ha perdido a ellos—y ya no se saltan tapias para robar membrillos o peras. Puede que ya no haya tapias físicas y Tapia sea solamente un apellido, como el de Emiliano Tapia, que sabe lo suyo de muros, pero también Muro es apellido: Antonio Muro Álvarez, empeñado en abrir brecha en el muro de las enfermedades con la Farmacia. De ese muro natural que es la Sierra de Francia salieron los Hidalgo, protagonistas económicos de la semana por esos mil millones que van a ingresar por vender Air Europa, los aviones, las líneas, así que su fundador, Juan José Hidalgo, pierde uno de los apodos por los que es conocido. Pero nuestro Pepe está en retirada (relativa) y el que lleva los mandos es su hijo Javier Hidalgo, que iba para calavera y hoy deslumbra con sus operaciones. Las crónicas dicen que esos mil millones van a trenes, así que puede que esta inversión le dé apodo, como los aviones se lo dieron a su padre.

En el mural de la ciencia ha quedado inscrito en oro el nombre de Margarita Salas, honoris causa por la “Ponti”, ejemplo para todos y especialmente para los jóvenes. Su sentido común se echa mucho de menos en el entorno. La semana también nos deja sin una buena persona, José Luis Mateos, “Saquito”, que más que aficionado era devoto de los toros, así que le podemos imaginar feliz en un mundo de toros maravillosos y toreros auténticos, de esos que comenzaban haciendo tapia en los muros de cualquier plaza de tientas de una ganadería salmantina y terminaban saliendo a hombros por su Glorieta. Esas tapias, esos muros, han dado muchas figuras, igual que los muros colegiales y universitarios. Figuras de la ciencia, la política o la literatura, que en algún momento se quedasen embelesados viendo una lagartija trepar por uno de esos muros. Lagartijas salmantinas, con conocimiento. Iluminado Oliva es uno de esos talentos formado entre los muros universitarios y que ha desarrollado su carrera médica igualmente entre ellos. Hace años escribió “Cuidar la salud es amar la vida”. Escribí de ello, entre otras cosas porque se publicó en español e inglés, y me pareció original. La obra ha ido creciendo y este jueves, 14, en el Casino, presenta su nueva edición, con actuación coral, porque Iluminado, bueno con el fonendo y el bisturí, también lo es con la voz en el “Salinas”. Si tiene que saltar alguna tapia, hágalo, pero no se pierda la cita.

El catálogo de los muros salmantinos aumenta con uno de casi quince metros que se alzará junto al nuevo Hospital. Esta semana, por cierto, hemos sabido que dos arquitectos salmantinos han diseñado los del nuevo hospital de La Paz. Decía García Lorca, que paseó entre los muros salmantinos, que “hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo”. Pasó en Alemania hace treinta años. Qué espléndido concierto dio Mariola Membrives el viernes con sus canciones de Lorca en el Juan del Enzina. Ay, si los muros este teatro hablasen.