06 diciembre 2022
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Mujer tenía que ser

01 oct 2022 / 03:00 H.

    La Federación valenciana de fútbol sancionó con 12 partidos de suspensión y 520 euros de multa a un entrenador por evolucionar hacia energúmeno en un partido y gritarle a la árbitra: ‘vete a fregar’ y ‘lo único que haces es tocarte el coño’.

    Ahora la Federación de Castilla y León ha sancionado con 4 y 5 partidos a un entrenador y a un delegado del Hergar con mutación idéntica pero que optaron por llamar a la árbitra ‘puta zorra’. Debían de ser menos energúmenos, o a lo mejor esta Federación considera que es más grave mandar a alguien a fregar; o a lo mejor atiende a costumbres sociales y en Valladolid insultar así es como un ‘boba quítate’. Una incógnita.

    Hay un amplio abanico de insultos a las árbitras y algunos son realmente pobres. El de ‘bragas a 3 euros’, por ejemplo, es muy malo. Y el de pedir para la árbitra una escoba y un recogedor dice muy poco del que insulta porque ahora las nuevas generaciones casi no saben ni lo que es una escoba, igual que deberían replantearse mandar a una mujer a la cocina porque es algo que ya molesta a cuatro. También es muy socorrido el ‘vete a un puticlub’ -cada uno recurre a sus vivencias- y esos son los que deben usar el ‘zorra’ como si fuera el nombre de pila.

    Pobre ‘niña’ por lo que le tocó sufrir. El entrenador y el delegado no deberían volver a sentarse en el banquillo hasta, al menos, superar un curso de educación pero como no es así y las barbaridades no les han salido caras, pues en nada tendremos casos similares. Lo fácil que sería poner cámaras para pillar al energúmeno o a la energúmena de grada, pero no hay intención.

    Pero, ¿la insultaron por una decisión arbitral que consideraron equivocada o por ser mujer?

    A todo árbitro se le insulta. No hay partido de fútbol en el que se libre. Es verdad que no se suele llamar ‘zorra’ a un árbitro hombre, y tampoco se le suele invitar a fregar. Hacia ellos se puede oír casi de todo, con el tema cuernos como el de recurso. Y luego varía porque se trata de dar donde duele. Que no tiene pelo pues siempre le cae un ‘¡calvoooo!’; que está un poco pasado de kilos: ‘¡gordoooo!’; puede ser ‘cabezón’ o si está entrado en años se le invita a irse al asilo. Incluso desear la muerte es el pan nuestro de los campos y es unisex el recuerdo de esa pobre madre que poco tiene que ver con que su hijo o su hija pitaran o no el penalti.

    ¿Se la insultó por ser mujer?

    De siempre está más expuesto el diferente y la mujer lo es porque son pocas las árbitras. Aunque no lo creamos, el insulto no es algo al alcance de todas las cabezas y resulta más cómodo para un borrego seguir patrones. Por eso en los cursos de árbitros si hay un aspirante negro -sí, negro, no de color- se le advierte de que le va a caer la mundial. Pero es que nada más sentarse en la silla el ‘profe’ informa a todos los futuros árbitros de que tienen un psicólogo gratuito a su disposición. No es raro que tantos se levanten de la silla.

    ¿La insultaron porque son machistas?

    No todo el que llama negro a Vinicius es racista, ni el que imita al mono. Y la Federación, si quiere, podría frenar todo lo que ocurre pero en este país está implantada la incultura de ir al campo a desahogarse, a insultar, y cuando algo da dinero, no se toca. Hay mucha fachada y poca acción, como en la defensa de la mujer. Por eso los clubes pagan por el arbitraje en el fútbol femenino 3.300 euros por partido y la Federación le daba 300 a la árbitra principal, 167 a las asistentes y se quedaba el resto.

    Nos echamos las manos a la cabeza con casos como el de Salamanca y hablamos de machismo pero luego va la selección española al mundial de Qatar y con su presencia apoya a un país que considera a la mujer poco más que a una bestia y no pasa nada. Y nuestra vicepresidenta casi nos llama explotadores por comer fresas fuera de temporada (enorme falacia) y no importa cómo se construyeran allí los estadios. Y aquí nos bajan la calefacción por el bien del planeta y en Qatar se tira del aire acondicionado en los enormes estadios como si en el Mundial el cambio climático se tomara un descanso. Vivimos en la hipocresía del detalle, en quitar el IVA a productos de higiene femenina como si la mujer fuera poco más que una regla con piernas. Y se nos habla de cuotas, a veces tan ridículas como bajar los requisitos en pruebas físicas para trabajos que requieren unas condiciones determinadas, y no se habla por miedo a ir contracorriente. Antes asumíamos que con 1,60 lo nuestro no era el baloncesto y ahora estamos por acusar de maltrato psicológico al que nos arrebate el sueño de ser pívot. Por eso tampoco nadie le dice a las árbitras que si cobraran igual que en la liga masculina, como pedían, ellos deberían también poder arbitrar partidos femeninos y competir en igualdad real.

    Defender a la mujer no es alertarse porque la han mandado a fregar, que también. Es potenciar que pueda jugar al fútbol desde pequeña y no se quede sin equipo cuando cumple 12 y que tenga iguales oportunidades que los hombres para poder ser la mejor. Y ahora no las tiene. Pero no hay voluntad de apoyo real, ni de acabar con insultos en los campos a hombres y mujeres. ¿Insultaron a la árbitra por ser mujer o árbitra? La insultaron.

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