17 agosto 2019
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Malú contra Inés

19 abr 2019 / 03:00 H.

A Albert le cae bien Inés y a Inés, Albert. Son amigos, incluso muy amigos delante de Bertín Osborne o de Pablo Motos. Ella se casó con un ex de Convergencia y a él, con fama de “picaflor”, le va Malú.

Cuántos soñaban con ver junta a esta pareja de cartel angelical y cuántos temieron por la ruptura de su amistad a raíz del distanciamiento que mostraron durante la campaña andaluza. Entonces ella ya sabía que su destino era Madrid y él tenía también muy claro que no quería su sombra en el Congreso de los Diputados. Como Inés no aceptó ir de número uno por el Senado, Albert tuvo que aguantarse, coronarla reina y ponerle una silla junto a la suya en el Congreso de los Diputados. Sabe que dejarla marchar le borraría de la carrera a la Moncloa... pero también es vox populi que ahora mismo ella triunfa más en Ciudadanos que él.

Cuando se va a celebrar un debate, Inés Arrimadas es la ganadora en las apuestas. Albert, por mucho que ganara la Liga Nacional de Debate Universitario que se celebró en Salamanca en 2001, es una incógnita. Es demasiado parecido a Pablo Casado, incluso en edad, y eso no le favorece para superar al PP en votos. Además para su desgracia sólo se vio presidente del Gobierno en el CIS en 2018 - fue la única vez que superó al PSOE y se situó sólo a dos puntos del PP de Rajoy- y se lo debió a la victoria de Arrimadas en Cataluña.

Inés es su sombra, de momento, porque a los dos les interesa mantener este acuerdo para llegar lo más lejos posible en las próximas elecciones. Otra cosa es saber qué ocurrirá después del 28 de abril.

Si Ciudadanos rompe con las encuestas y obtiene un gran resultado, el idilio seguirá porque será una victoria de los dos. Otra escena muy diferente se vivirá si el resultado no es el esperado: si Ciudadanos no se quita el sambenito de partido veleta y el electorado le penaliza, el gran perjudicado será Albert y la única forma de que Ciudadanos no se convierta en el nuevo UPyD y arda en la hoguera de las vanidades estará en que Inés asuma el liderazgo. Con el futuro del partido en juego, Albert debería sacrificar su ego, algo que si ya hubiera hecho en favor de Inés podría estar dándole un excelente resultado a su partido.

Y es que ella, le guste o no a él, cae mejor y contra eso no puede hacer nada Albert, salvo aprovecharlo, como ocurre ahora. Inés se muestra como una mujer normal: mantiene la calma en el debate; maneja un lenguaje cercano; tiene la perspectiva del pueblo, de su Salmoral; de ciudad; de conflictos... y Albert, en cambio, es un niño guapo de Barcelona que se ha quemado ya tanto como Pablo Iglesias y que ha perdido la referencia de su ciudad al centrar su discurso en Madrid. A Inés le puede pasar lo mismo con su cambio a la capital, pero le quedan al menos un par de años y comprobar si evoluciona a lo Albert o se da un toque a sí misma. De momento tiene a su favor que no se parece a Pablo Casado, pero es que tampoco a Cayetana Álvarez de Toledo.

Del debate a seis la que salió victoriosa fue Inés. Cayetana, brillante a ratos y con mejor discurso en general, conecta menos, en parte porque su largo cuello la eleva por encima de la calle.

En el debate a cuatro, una vez excluido Vox, se la juega Albert. Si se impone a Pablo Casado y a Pedro Sánchez, puntazo para Ciudadanos, pero si flojea, se hablará de Inés. Pablo Iglesias no da para sorpresas porque su tono mitinero suena a lo de siempre y sus palabras las tapa el chalet.

En ese debate a Albert, como a Pablo Casado, les viene fenomenal la ausencia de Abascal, que iba a ser el foco de las miradas de los millones de indecisos: unos, pendientes de que dijera barbaridades- bien para aplaudirlas y suscribirlas o para demonizar definitivamente a Vox-; y otros, deseosos de que se mostrara con la piel de cordero para poderle votar sin recibir la reprimenda de la familia.

No estará Abascal, pero estará Albert. Sin Inés, sería un puntazo que apareciera Malú al más puro estilo Begoña Gómez, poniendo caritas y chivándole las respuestas a su chico. Seguro que a la cantante tampoco se le escapa que Albert necesita todos los apoyos posibles para ganar... a Inés.