06 octubre 2022
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Los miserables

13 ago 2022 / 03:00 H.

    Hoy era un día para escribir de fiestas o de la superluna de agosto. Era un día para compartir el buen rollo de las fiestas de la Virgen y de San Roque, de hablar de cómo nos hemos liado la manta a la cabeza y no perdonamos un día de pasarlo bien, por lo que pueda venir. Pero no. Otra vez toca hablar del Gobierno.

    Tip y Coll, tremendos humoristas de levita, chistera y bombín negro, cerraban sus espectáculos con ese coreado “y mañana hablaremos del Gobierno”. Pero nunca hablaban porque les perseguía la guillotina de la censura. En uno de sus gag explicaban, por ejemplo, cómo llenar un vaso de agua, con traducción simultánea al francés. La conclusión a la que llegaba Coll era la de que era necesaria la jarra con agua y un vaso en posición vertical y la abertura, hacia arriba. Pues algo tan sencillo se ve que nuestro Gobierno no lo entiende.

    Se preguntaba ayer un agricultor en voz alta: ‘¿Qué le hemos hecho a este Gobierno para que nos tenga tanto odio?’ Y venía a cuento de la última de la ministra Ribera, que ha sido la de aprovecharse de la sequía para cargar contra los regantes.

    Media España está seca o con poquita agua o con disponibilidad para regar el jardín solo en días impares o en los pares y cuando eso genera malestar, preocupación -porque aún falta mes y medio para que se adivinen lluvias-, indignación... la ministra aprovecha para algo tan mezquino como es echarle al agricultor la culpa de que vayan las cisternas a los pueblos. Lo siento, pero es de miserables servirse del cabreo de la escasez para que esa media España con restricciones señale al agricultor como el culpable de sus males. Literalmente asqueroso.

    Desde que la sequía es un drama, no hay día en el que el Ministerio para la Transición no cuente lo mismo que sus amigos, los ecologistas “progres”: que si tenemos esta sequía que nos seca el grifo es por culpa de los regadíos.

    Ministra, vea por favor el gag de Tip y Coll, ese del vaso. En él, Coll agarra una jarra y demuestra que si la inclina y pone el vaso con la abertura hacia abajo, se cae el agua. Es más, llega a demostrar este humorista con vocación de científico que si el vaso está en horizontal, tampoco entra el agua. También prueba a vaciar la jarra y a girarla para demostrar que no cae agua. “Si la jarra no tiene agua, nunca se podrá llenar el vaso”, decía Coll.

    Se ve que la ministra todavía no ha llegado a ese razonamiento, por eso le echa la culpa a los regantes. No, ministra, lo que pasa es que no ha llovido: la culpa de la sequía es la falta de lluvias. No tenemos la jarra llena y así es imposible llenar todos los vasos. Pero una cosa, ministra, es que si hubiera llovido, es necesario disponer de vasos suficientes y sin grietas, y usted mantiene las mismas infraestructuras que construyó Franco. Le guste o no, gracias a que Franco hizo embalses hemos llegado a agosto con algo de agua, no le dé más vueltas. Pero, claro, las necesidades han aumentado desde que fue enterrado en el Valle de los Caídos y usted se niega a comprar una jarra más grande y a arreglar la que dejó. Será porque huye de semejanzas con el dictador a pesar de que, es curioso, sea la ministra que gobierna por decreto.

    No es culpa de los agricultores, ministra. Claro que gasta agua el regadío, normal, y crea riqueza, y regala vida a los pueblos y, no lo olvide, nos da de comer y también a los animales. Pero si los canales de riego tienen grietas inmensas por las que se va el agua y por más que se lo han pedido no hace caso a los regantes para arreglárselas -hable con los de Villoria, que tienen un regadío que es un colador y bien de veces se lo han dicho- pues el agua se pierde. Es que si su Ministerio no arregla los canales, el agua se va. Y eso no es culpa del regadío, ministra, lo es de su desidia.

    Luego, si la jarra es pequeñita, como lo es el embalse de Santa Teresa, y se niega a cambiarla por otra más grande, aunque pueda y le digan que es fácil, pues ocurrirá, como pasa, que en años lluviosos en invierno hay que tirar el agua al mar. No es culpa del regadío, ministra, es suya.

    Planas, y si no al tiempo, en unos días dirá que el Gobierno apuesta por los regadíos, como si no compartieran Consejo de Ministros y no mandara en él Teresa Ribera. En el gag la ministra sería Coll, que vuelca la jarra sin agua y sobre un vaso agrietado y se queja, y el ministro, Tip, que nos cuenta milongas con un francés inventado.

    “Y la próxima semana, hablaremos del Gobierno”. De verdad, qué pereza.

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