07 abril 2020
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Les engañan como a chinos

27 mar 2020 / 03:00 H.

Tenemos un Gobierno de pardillos. A Sánchez y sus ministros... iba a decir que les engañan como a chinos, pero no, habrá que cambiar el dicho: a Sánchez y sus mariachis los chinos les engañan como a españoles. Los chinos les venden unos test rápidos que fallan más que una escopeta de feria calibrada por un tuerto y se los pagan a precio de oro, sin mirar siquiera si estaban homologados.

Han tardado la intemerata en ponerse en marcha para comprar el material que la sanidad al borde del colapso necesita con urgencia y cuando se han puesto a ello, resulta que no saben.

Este Gobierno, señores, no está hecho para estos jaleos. El Doctor Sánchez, el Coletas y toda la tropa socialcomunista llegó al poder para disfrutar pastoreándonos, para darnos un baño de ideología de género, para retozar en el gasto social y zambullir al país en una lluvia de subvenciones. Lidiar con una crisis como la del coronavirus está muy por encima de sus posibilidades. Aunque se lo hubieran propuesto desde el principio, que no lo hicieron a sabiendas de que era de imperiosa necesidad, los ministros y ministras de este club de sanchistas y bolivarianos no tiene capacidad para gestionar un país en guerra, sea sanitaria, bacteriológica, económica o de almohadas. Para eso hubiera hecho falta un equipo ministerial sólido, experimentado, ejecutivo, fiable y perfectamente coordinado. Justo lo contrario de esta pandilla de inexpertos ideologizados a quienes el destino, las urnas y el apoyo de separatistas y proetarras han encomendado el gobernalle de la nación.

El tipo guapete este que tenemos como presidente del Gobierno anunció a bombo y platillo, en un soporífero y triunfal discurso de una hora lanzado en ‘prime time’ televisivo el sábado pasado: “Ya se ha materializado la compra y la puesta en marcha de los test rápidos, algo muy importante; se trata de test fiables, homologados y esto es muy importante. Tenemos ya comprometidas 640.000 unidades y vamos a llegar muy pronto al millón”. ¿Ha visto alguien los test rápidos, aparte de esos miles defectuosos importados de China? ¿Cuántos días lleva este Ejecutivo tan ejecutivo (porque nos está ejecutando) diciendo que ya ha comprado, que ya viene, que ya están repartiendo el material, ese material reclamado por los sanitarios que están cayendo como héroes en esta lucha contra la pandemia?

Son las consecuencias inevitables de habernos puesto en manos de personajes como Irene Montero, la todopoderosa dueña del casoplón de Galapagar, vicepresidenta consorte, ministra de Igualdad y, junto a su marido, responsable de haber forzado el aplazamiento de las restricciones hasta después del 8-M donde cogió el virus. Ayer emergió histérica de su cuarentena y no solo negó haber publicitado las coronavíricas concentraciones del Día de la Mujer, sino que llamó fachas a los que la critican por semejante mortífera temeridad.

Ahora dice Montero que ella y sus compañeros de gabinete “hicieron lo que decían los expertos y la autoridad sanitaria”. Ustedes, señora Montero, eligen a los expertos que recomiendan lo que les conviene, porque epidemiólogos hay para todos los gustos. Incluso el insensato de Donald Trump y el chalado de Boris Johson están asesorados por algunos de los mejores expertos del mundo... y ya vemos la que están preparando.

También es verdad que la culpa la tenemos quienes veníamos reclamando la declaración del estado de alarma desde mucho antes de que la aprobase Sánchez. Ahora la cruda realidad del desastre gubernamental nos obliga a arrepentirnos. Lo del mando único, como bien ha dicho Pablo Casado, es darle todo el poder a Sánchez cambio de ninguna efectividad. Estábamos mejor en manos de las autonomías. De haberlo sabido...