05 diciembre 2019
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La magia del olfato

11 may 2019 / 03:00 H.
María Eugenia Bueno Pastor
Con ojos de mujer

Hace cuánto no encuentran un olor que les recuerde a algo? Dicen los expertos que el olfato nos da la capacidad de conectar con nuestra memoria y emociones. La escritora Hellen Keller ha descrito el olfato como «un hechicero poderoso que nos transporta miles de kilómetros y hacia todos los años que hemos vivido».

Quién no tiene en su recuerdo olfativo olores como el del betún de los zapatos, el del pegamento, el del pan recién hecho o el de las evocaciones familiares, como el olor de la madre o el de determinadas habitaciones... son los olores los que nos trasladan al mundo de los sentimientos, buenos y malos, como el olor a vida, o el olor de la pena, o el del dolor, o el de la felicidad.

El olfato es el más primitivo de nuestros sentidos y dispone de la capacidad de rememorar imágenes y sensaciones al formar parte del sistema límbico, también llamado cerebro emocional. «La información olfativa se procesa en la corteza olfatoria primaria, que tiene una conexión directa con la amígdala y el hipocampo. La amígdala está relacionada con la memoria emocional y el hipocampo, se encarga de la memoria y el aprendizaje, por lo que ambos tienen un potencial enorme para evocar recuerdos». El Dr. José Ramón Alonso, catedrático de la USAL, puntualiza al respecto, que los recuerdos asociados a los olores no lo son tanto a hechos en sí como a las emociones que esos olores pudieran haber provocado.

El olor nos da advertencia del peligro, gracias a él sabemos si un producto podemos ingerirlo o no, si está bueno o malo. Qué decirles de la importancia en la identificación de las personas, el sexo, las condiciones de vida e incluso la enfermedad.

El gusto prácticamente no existiría sin el olfato y sin él, tendríamos una existencia tremendamente plana.

El miedo huele y aunque nosotros hemos perdido esa herencia de identificación, en el mundo animal está en plena vigencia.

Este ojo de mujer observa cómo estamos asistiendo a la reivindicación de la identificación de los olores, de la aspiración del regreso a lo natural para recuperar esa memoria colectiva que estamos perdiendo por no dedicar parte de nuestro tiempo a reconocer y rememorar, aquellos olores que nos identifican con nuestra propia cultura.

El profesor Alonso, experto en el análisis científico-biológico del olfato, es conocedor de la importancia que posee este sentido para distinguir, a través de él, el sentimiento que envuelve los olores. El olfato para los vinos, comidas, esencias... es tan fundamental como el propio producto.

Aparte del olfato físico, nuestra sociedad necesita otros olfatos, como el “olfato estratégico” que es el que debe desarrollar una empresa para lograr percibir el ‘aroma’ de la estrategia y concentrar todo su potencial en los cambios y tendencias del mercado, es decir, ser capaz de adecuar sus productos o servicios a las necesidades de sus consumidores a fin de obtener como resultado el posicionamiento en el medio y el mercado. ¡Fíjense en Danone!

Y qué decirles del “olfato político”...