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La legítima defensa no existe

Lunes, 9 de agosto 2021, 05:00

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EN España la legítima defensa no existe y la contundente protección de la propiedad privada te convierte en un criminal. Así de triste. La detención de un hombre de 77 años en Ciudad Real acusado de matar con un disparo al asaltante de su finca, ha reabierto un debate que se presta a la demagogia, pero que tarde o temprano se tendrá que abordar con decisión y seriedad. No voy a abogar porque cada uno tenga un arma en su domicilio como pretenden algunos dirigentes de Vox. Simplemente me inclino, como lo hacen otros muchos ciudadanos, por una modificación del Código Penal, que sea absolutamente garantista con aquel que protege la propiedad privada con todas las herramientas de las que dispone. Ni más, ni menos. Dejar claro que cualquier individuo que ose entrar en una morada ajena se expone a acabar haciendo adobes con el cogote. Es lo que ocurre en Italia y en otros países democráticos del entorno. Eso es legítima defensa y lo demás son medias tintas.

De inicio, el septuagenario ciudadrealeño ya está en prisión sin fianza por la muerte del asaltante de su finca. Por un lado tenemos a José (y no Jorge Ríos como se ha difundido en algunos bulos de internet), con un historial limpio y propietario de una conocida librería de la ciudad manchega. Por otro lado, a una escoria con numerosos antecedentes penales por robos con fuerza y con violencia y hasta por el atropello de un ciclista. Además, se está investigando su posible pertenencia a una banda organizada dedicada a asalto de viviendas. No es por lo tanto un mendigo que entrara en casa de José a robar una gallina para comer. La verdadera víctima de todo esto, escuchó ruidos y disparó con su escopeta de caza a un ladrón que hoy sabemos que era muy violento. Una vez más, como un ciudadano ejemplar, llamó de inmediato al 112 para solicitar asistencia médica para el herido. Un comportamiento impecable a la vista de la razón y del sentido común. Pero un presunto homicidio para una legislación española caduca e insultante. La investigación se encuentra en un estadio inicial y habrá que esperar al final de la instrucción y al posterior juicio para conocer el futuro de este hombre. Pero de inicio ya es ‘presunto culpable’ y tiene que sufrir la humillación de pisar una prisión donde no sabemos si coincidirá con algún amigo del excremento humano que irrumpió en su finca.

Decía al principio del artículo que en España no existe la legítima defensa y no es una exageración. Lo que hay es una eximente total y parcial cuando te has enfrentado al atacante. Sin embargo, el gran problema es el concepto de “proporcionalidad”. Nadie tiene derecho a disparar su escopeta o acuchillar a la persona que ha penetrado en su propiedad hasta que el caco no haga lo mismo. Algo completamente absurdo porque la clave está en hacer lo que hizo José: anticiparse antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, los consejos que nos dan desde el Ministerio del Interior son tan absurdos e infantiles como tocar un silbato, intentar dialogar con el ladrón o correr las cortinas. Tan esperpéntico como invitarnos a llamar a la Policía a pesar de que nuestra vida depende de la decisión que tomemos en décimas de segundo.

Si el PP no impulsó un cambio legislativo de este calado en sus años de Gobierno, nos podemos conformar con que el actual Ejecutivo social-comunista no dote de más garantías a los asaltantes como hace con los okupas. Un ejemplo más de cómo la clase política va en la dirección opuesta a lo que piensa la ciudadanía. Una gran mayoría abogamos porque la intrusión en un domicilio faculte a los propietarios a aplicar toda la fuera de la que disponga en ese momento. Sin embargo, no les interesa captar el sentir del pueblo para seguir manteniendo esta grave y profunda injusticia. Mi más sincera y profunda solidaridad con José, el héroe que está en prisión por defender su vida y su casa.

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