02 julio 2022
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La calle del olvido

15 mar 2022 / 03:00 H.

    De vez en cuando, viene bien pasarse por “El Mundo Today”, una página web humorística de las que no dejan títere con cabeza. El otro día, uno de sus titulares rezaba así: “Viendo cómo está el mundo, Teruel rectifica y admite que no existe”.

    Y no es para menos. Da miedo abrir un medio de comunicación estos días. Que levante la mano quien no haya sentido un nudo en la garganta al ver las innumerables y desgarradoras historias humanas que han saltado a la actualidad con motivo de la invasión rusa de Ucrania. Que se signifique quien no haya consultado cuáles son las horas en las que el precio de la luz es más ¿barato? para poner una lavadora. Que dé un paso al frente quien no revise cuáles son las gasolineras con el combustible más ¿económico? de la provincia antes de llenar el depósito. Así estamos.

    Sin embargo, llama poderosamente la atención que sea misión imposible encontrar una mesa en un restaurante de Salamanca un domingo. Los hosteleros no se lo pueden creer. Me cuentan que más de uno ha calculado mal y ha tenido que rechazar reservas porque no tenía género dispuesto para servir. Existe, después de atravesar dos años de dura pandemia, una especie de ganas de enterrarlo todo, de liarse la manta a la cabeza y disfrutar de la vida sea como sea, sin mirar atrás. Da igual que caigan misiles sobre el recibo de la luz o que se encienda el marcador de la reserva en el depósito de gasolina de nuestro coche. Hay que gozar cada momento como sea, por si acaso vienen tiempos peores. Que con Pedro Sánchez al frente de este pifostio, todo puede ocurrir.

    No es momento de desaprovechar este cuando menos sorprendente estado de ánimo generalizado que se contagia en unas irreprimibles ansias por salir. Precisamente Salamanca cuenta con todos los alicientes necesarios para satisfacer esas necesidades de ocio y distracción. Por eso, resulta más necesario que nunca recuperar las comunicaciones con Madrid y con el resto de España al menos tal y como las teníamos antes de que un virus nos cambiara la vida por completo.

    Deberíamos salir a la calle y manifestarnos frente a la Subdelegación del Gobierno. Tendríamos que reclamar a la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana -¿a que no saben quién es?- que ponga firmes tanto a Renfe como a AvanzaBus para que recuperen los horarios que facilitaban el trasiego de trabajadores y de turistas, sobre todo, entre nuestra ciudad y la capital de España. Habría que recordarle a la exalcaldesa socialista de Gavá, Raquel Sánchez Jiménez -les descubro el nombre de la ministra (no hay de qué)-, que una ciudad como la nuestra no puede sobrevivir ignorada durante tanto tiempo por el Gobierno central en un asunto de vital importancia para nuestra principal industria: el turismo.

    Los esfuerzos llevados a cabo por el Ayuntamiento con el bono hotelero 2x1, por el que los viajeros pueden pasar dos noches al precio de una en nuestra ciudad, no pueden caer en saco roto. El éxito de esta iniciativa, imitada en numerosas otras partes del país, debe reforzarse con el apoyo de unas buenas comunicaciones.

    Pero parece que, como decía la canción de Los Secretos, vivimos en “La calle del olvido”, un lugar por donde “vagan tu sombra y la mía, cada una en una acera, por las cosas de la vida”. Y no puede ser. Es momento de dejarse de partidismos, de arrimar el hombro, de ir todos a una, de distinguirse sin ambages (esto va por los socialistas locales) y defender juntos lo nuestro. Nos jugamos el futuro de nuestros hijos.

    Aviso a quienes gobiernan en estos momentos de incertidumbre y zozobra, que como sigan haciéndose los olvidadizos, pasarán muchos años para que los salmantinos se acuerden de votarles el día que nos vuelvan a llamar a las urnas. Al tiempo.

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