17 junio 2019
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Igea parió un ratón

23 may 2019 / 03:00 H.

Había anunciado a bombo y platillo que en el debate del pasado martes, organizado por Televisión Castilla y León, desvelaría con quién iba a pactar tras las elecciones autonómicas del domingo. Consciente de su presumible capacidad para inclinar la balanza hacia el PP o el PSOE, Francisco Igea había creado un cierto grado de expectación, no tanto como el final de Juego de Tronos, pero sí comparable a la curiosidad que puede despertar la participación de España en Eurovisión, donde siempre nos intriga si quedaremos los últimos o los penúltimos.

El caso es que fue mucho el ruido y muy pocas las nueces. Al final del debate, como si el cuento lo firmara Esopo, la montaña de Ciudadanos, en lugar de un terremoto, parió un ratón. El doctor Igea resolvió el enigma con una frase para la historia de la guasa: “Nuestro pacto no será con el señor Mañueco ni con el señor Tudanca. Será con ustedes los ciudadanos”. Y se quedó tan ancho.

La frasecita suena a cachondeo porque todos sabemos que, salvo sorpresón mayúsculo en el recuento de las papeletas a las Cortes regionales en la noche del domingo, Ciudadanos acabará pactando el futuro Gobierno regional con Alfonso Fernández Mañueco o con Luis Tudanca, y no con los castellanos y leoneses a los que ahora pide el voto abrazándoles a pactos.

Si en lugar de anunciar que desvelaría el sentido de sus preferencias y la identidad de la novia de sus acuerdos Igea hubiera limitado el aviso a decir que pactará en función de los mejores proyectos y programas para Castilla y León le hubiéramos tenido que dar la razón. Y además nos hubiéramos sentido todos satisfechos hiciera lo que hiciera a la hora de investir al popular o al socialista, porque no habrá manera de distinguir si se abraza a uno u otro por odios y cariños previos, por órdenes de la dirección nacional de su partido o por aquello del “programa, programa” que pregonaba Anguita en sus buenos tiempos.

Así que seguimos con las dudas. Aunque dicen que corre por ahí el rumor de que Tudanca e Igea han apalabrado y firmado una entente anti-Mañueco, un acuerdo supersecreto y confidencial. Es un runrún insistente, del que casi todos los días se hace eco Mañueco, pero nadie ha aportado pruebas de tal convenio por ninguna parte. Quizás por eso, porque es secreto.

Al candidato de Cs se le nota en la mirada que le tiene ganas al PP, ganas de echarlo del Colegio de la Asunción, quiero decir. Pero fíense ustedes de la mirada de los políticos en campaña... en este país de malabarismos en política se pasa del odio al amor en menos que descarga un rayo.

Hay varios factores que pueden inclinar la balanza de Igea tras el 26-M. Si fuera por afinidad ideológica, el elegido sería Mañueco, dado que Ciudadanos se siente a gusto entre las corrientes del centro y el centroderecha. Tudanca, aparte de situarse muy lejos de las ideas liberales que defienden ahora los naranjas, comulga al cien por cien con Pedro Sánchez, al que tiene vetado Albert Rivera por echarse en brazos de los golpistas catalanes.

Si se trata de renovar a toda costa, utilizando de forma torticera el ejemplo de Andalucía, Tudanca sería el elegido. Pero no es lo mismo, ni mucho menos, sustituir a un ejecutivo protagonista del mayor caso de corrupción en la historia de España y que tiene a su Comunidad hecha unos zorros, que descabalgar a una Junta como la del PP, con luces y sombras, pero muy lejos de ser un cortijo plurisubvencionado como el andaluz.

Así que habrá pacto. Bien para formar parte del Gobierno de la Comunidad, bien para favorecer la investidura y servir de bastón y conciencia como socio parlamentario de alguno de los dos aspirantes a la Presidencia. A partir del lunes tendremos parto, y no será un ratón.