17 abril 2021
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Franco, Odile y las demás

06 mar 2021 / 03:00 H.

    Ayuso. La culpa es de Ayuso. La culpa de que en Madrid un delegado del Gobierno que se llama Franco no permita las manifestaciones del 8-M es por los datos del COVID en Madrid y no hay más que hablar. Así lo ha aclarado otra mujer, la ‘vice’ Carmen Calvo, que cuando los datos eran peores en Cataluña, respaldó celebrar elecciones. Es decir, que la prohibición no tiene nada que ver con el delegado, que decide; y no está relacionada con Sánchez, pese a que el delegado es su empleado. Como por primera vez Sánchez no puede echar la culpa a Franco, pues la tiene la de siempre y si no, el PP.

    De todas formas a algunos mortales -a Irene Montero no porque es de esa izquierda superior a los demás, como insinúa Margarita Robles- nos cuesta mucho entender cómo no podemos reunirnos más de 4 o 6 personas y, en cambio, pueden permitirse manifestaciones de 500 sean mujeres, agricultores u hosteleros, estén en Cataluña, Madrid o Asturias. Y la culpa, lo siento mucho, no la tiene Ayuso, la tiene un Gobierno acostumbrado a prohibir pero no a gestionar y, ni mucho menos, a dictar normas comunes para todo el territorio y lógicas, basadas no en caprichos o intereses sino en la opinión del mejor comité de expertos formado por los más destacados de cada comunidad. También nos cuesta entender cómo hemos pedido a los niños el enorme sacrificio de no ver a los Reyes Magos y ahora algunas feministas son incapaces de aparcar un año la pancarta. “No nacemos como mujer, sino que nos convertimos en una”. Simone de Beavoir (1908-1986).

    FRANCINA. La presidenta ‘Robin Hood’ de Baleares ha decidido expropiar a los ricos para dárselo supuestamente a los pobres. Y lo mejor es que a buena parte de los ciudadanos les parece bien porque creen que son los bancos, grandes opresores en la mentalidad comunista, los castigados y que a los demás no nos va a tocar. A Chávez también le aplaudían en Caracas cuando en exhibición televisiva gritaba el “exprópiese” a joyeros de la plaza Bolívar, pero es que después se quedó con el resto de comercios y ahora quien tiene un despachito de pan tiene que preguntarle cada mañana a Maduro a qué precio puede vender la barra. Chávez, que no creía en la propiedad privada, murió con una fortuna personal de 500 millones de dólares. Hitler legalizó expropiar bienes que no se administraran teniendo en cuenta el bien del pueblo. Con semejante ambigüedad populista, también muy aplaudida, se quedó con las pertenencias de los judíos.

    Y Francina, que por lo que se ve tampoco cree en la propiedad privada, protagonizó el escándalo de un ático de lujo que quiso comprar por una cuarta parte del precio de mercado. Montero e Iglesias desean gritar el ‘exprópiese’ mientras contemplan cual marqueses su piscina y una casa de invitados que, por cierto, no parecen dispuestos a destinar a alquiler social. “El mayor peligro que nos depara el futuro es la apatía”. Jane Goodall ( 1934).

    ELENA Y CRISTINA. Cuánta hipocresía rodea a la vacunación de las infantas. Ahora resulta que la mayoría nos negaríamos a recibir una gratuita si nos la ofrece otro país. Somos tan pulcros, que diríamos que no, y aunque tuviéramos millones, jamás nos pagaríamos unas vacaciones de lujo con vacuna incluida. Elena y Cristina actuaron mal porque están en el foco de los independentistas y cualquier supuesta ventaja en el tablero es una bala para atacar a la Monarquía. Pero resulta que Elena y Cristina no pertenecen a la Casa Real, no reciben un euro de nuestros bolsillos y al vacunarse fuera, dos personas se podrán vacunar en España antes. Fue un gesto torpe, sí. Pero es que a estas alturas pocos creen que a ellas les importe algo la Monarquía. “La ceguera nos separa de las cosas que nos rodean, pero la sordera nos separa de las personas”. Hellen Keller (1880-1968)

    ODILE. La hija de Félix Rodríguez de la Fuente, estudiosa de su legado y bióloga, se expresa sobre la conveniencia de alcanzar consensos sobre el lobo. Y a diario la atacan ecologistas, como Lobo Marley, que no están dispuestos a permitir otras opiniones. El silencio de los corderos ante el ataque del lobo no solo se vive en el campo, también en despachos de científicos reconocidos como ella, mujer valiente, y hombres como Sáenz de Buruaga. Para Lobo Marley, Rodríguez de la Fuente era poco menos que un “soplagaitas” y una diputada de Podemos, por defender que el lobo no se cace, una valiente. “Para liberarse, la mujer debe sentirse libre, no para rivalizar con los hombres, sino libre en sus capacidades y personalidad”. (Indira Gandhi. 1917-1984).

    Con Franco todo esto no pasaba. Pues resulta que ahora no podemos decir ni eso porque con Franco -José Manuel- sí pasa.

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