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Opinión

Que viene, que viene

El «café para todos» lo defendió Juan Vicente Herrera y también Óscar Puente. Ahora se busca aeropuerto internacional

Sábado, 20 de abril 2024, 06:00

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Está la película de «Denver y Río Grande», 1952, ambientada en la construcción del ferrocarril en la Garganta del Colorado. Y se entiende que tardaran mucho en tener el trenecito porque era hace tiempo, vaya con la orografía y, encima, había rivalidad entre compañías y oposición de los trabajadores.

Y luego está lo de la cuarta frecuencia del tren entre Salamanca y Madrid. Sin problemas de orografía, con línea ferroviaria, trenes, maquinistas, sin competencia (lamentablemente)... Y no va para película, que esto ya se ha convertido en serial.

El último episodio vino con el enésimo anuncio de que llega. Que viene, que viene. Y el chu cu chu del tren, que no termina de llegar. Y mejor un compromiso que nada, pero llevamos desde 2020 en el altar. Y el anuncio lo hace en abril, pero para luego. Y así nos callamos otro rato.

Y hay que entender que el ministro está también a otras cosas, que su agenda no es solo el tren ni se abre por la «S» de Salamanca. Que además entra Ouigo a ganar dinero en las líneas rentables, y que es una faena quedarse con estas que no quieren. Que no se sabe lo que es Renfe hasta que se está al mando. Además, dice la inteligencia artificial que Salamanca cuenta con buenas conexiones en tren, así que calma. Y que como ministro, pues que tiene otras preocupaciones.

Como la de los aeropuertos, lo de llevar vuelos internacionales a dos o tres provincias de interior. Como hacernos ver que hay uno de los 4 de Castilla y León que está situado mejor que los demás. ¿Cuál será? Como dejarnos claro que él no tiene ningún interés especial en que sea el de Valladolid, porque a él particularmente le da igual: está tan bien situada esta provincia que desde allí no tarda casi nada en llegar a cualquiera de los otros. Y que hay que mirar por servir al conjunto y bla, bla. Que hay que dejar el «café para todos», que era lo que decía desde el Ayuntamiento y que venía a ser que fuera para Valladolid. Como si hubiera «café para todos» con los trenes.

Y podría tener su lógica, porque eso de estar cerquita del resto le da una ventaja. Pero también en otros países el aeropuerto está en las ciudades con mayor atractivo turístico y más próximas a la capital. Y Salamanca está tan a tiro de piedra de Madrid como Valladolid, aunque parezca mentira por lo que tardamos unos y otros en ir hasta allí en tren. Y The Guardian dice que Salamanca es la mejor ciudad pequeña de España y anima a visitarla. Y The Telegraph la llama la «Oxford española» y que hay que verla.

Y vuelas hasta Matacán y, como estamos tan bien comunicados por tren y mejor que estaremos gracias a Puente y la cuarta frecuencia y después con la quinta, pues en un plis se pondrán los viajeros internacionales en Madrid. Y si quieren ir a Valladolid, pues desde Vialia, en un ratín. Que a lo mejor les toca esperar, pues es posible. Que a lo mejor no hay billetes, pues a lo mejor.

Hubo un tiempo, allá por Juan Vicente Herrera, que desde la Junta de Castilla y León se defendió ese «café para todos», que al final quedó en repartir la pobreza entre las provincias de la Comunidad. Una, que fue Valladolid, cogió de todas porque hizo valer el peso de su situación, su mayor número de habitantes, ser sede de la Junta y el de venderse como capital de Castilla y León hasta en los libros, sin serlo ni antes ni ahora.

Claro que Salamanca está cerca de Valladolid, pero a la misma distancia que Valladolid de Salamanca y la sede de la Orquesta Sinfónica de Castilla yLeón está en el Delibes cuando Salamanca fue la Capital Cultural. Y ahora se supone que tendremos tren y del bueno. A Valladolid, no. Ni de momento cuarta frecuencia. Vaya «café para todos».

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