Dos y dos son cinco
No hay «game over». Es el mejor momento de España. Es un bulo lo de que la clase media llegue justa a fin de mes. Puede ser lo de Navarra.
«Si el líder dice de tal evento esto no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y ... dos son cinco». De George Orwell en «1984», a Pedro Sánchez, en Brasil.
Comparecencia esperada. Sería por el juicio al fiscal general del Estado. Sería porque ya hay fecha para el de su hermano y el del líder del PSOE en Extremadura. Sería por la ausencia de presupuestos. Quizás por el plante de Junts. O por el tonteo de Miriam Nogueras con el PP con ese «no hace falta casarse, se puede tomar una copita». Sería por las mascarillas que la trama endosó o no a Armengol. Quizás por las mentiras de Torres. Sería a lo mejor por el caso de sobres en efectivo del PSOE. O, a lo mejor, porque la Audiencia Nacional ha citado a Aldama y a Koldo. O porque cada vez se estrecha más el cerco sobre el «enviado» y «el 1». ¿Quién será «el 1»?
La cosa es que se esperaba a Pedro Sánchez allá en Brasil y aquí en España. Y no defraudó. Para nada. Podrá ser más o menos del agrado, pero lo borda cuando todo parece que se le pone imposible.
Sonrisa. Y libro de «Manual de Resistencia» en la cabeza. Justo abierto por ese capítulo en el que cuenta algo así como que se da cuenta de que se crece en las situaciones difíciles. Sin querer sonar presuntuoso, que de eso sabemos que huye.
De todo lo anterior que le podían preguntar, pues dijo que su hermano es inocente y también lo es su mujer y que cree en el fiscal general del Estado. Y lanzó esa advertencia que tanto le gusta sobre que el tiempo pondrá las cosas en su sitio. De las elecciones, pues que de eso nada aunque no tenga presupuestos, y que quien tiene que convocar es el PP en Valencia. Incluso le dijo a los de Feijóo que no tienen que temer la voz de los ciudadanos y ciudadanas. Es más, deben escuchar a los valencianos para así romper la «mayoría negacionista», que es como llama ahora al PP y a Vox y que en la convención del clima venía que ni pintado.
Él, en cambio, seguirá hasta 2027. Lo hará con o sin Junts, y con el lema de hacer de necesidad virtud. Que viene a ser lo que hizo con la Ley de la Amnistía, ceder, para seguir en Moncloa y que no haya elecciones. Que viene a ser dar pasos, como el de ayer, el de desbloquear la Ley de Junts contra la multirreincidencia, que llevaba meses paralizada. La guardó en un cajón porque se oponían a ella sus otros socios, los de Sumar, ERC, Bildu, Podemos y BNG, y mejor entonces enfadar a Puigdemont con esto, que perder apoyos de los otros. Ahora urge negociar con todos y hacerles entender que si no ceden, no hay Gobierno. Y a ver qué hacen todos ellos. Lo entenderán. Y así será hasta 2027. Y sacará leyes adelante de esta forma y también con aprietos al PP, con decretos tipo ómnibus.
Dos más dos son cinco. Sonrisa y mensaje al mundo desde Brasil de que España vive uno de sus mejores momentos de los últimos 45 años en crecimiento, proyección internacional, paz social. Y quien no se lo crea es un triste.Y quien se fíe de que el sueldo más habitual en España es solo un 3 % superior al salario mínimo, está por estropearlo todo. Como el que se crea lo de la alarmante pérdida de poder adquisitivo de la clase media trabajadora. O eso de que cada vez más jóvenes y con trabajo recurren al Banco de Alimentos. España va bien. Lo dice el presidente.
El Rey Juan Carlos I cuenta en sus memorias que su «¿por qué no te callas?» se convirtió en el eslogan de resistencia política. Explica que se levantó y se lo soltó a Chávez después de frases injuriosas contra España y porque llamó «fascista» a José María Aznar. Ahora Sánchez llama «fascista» a la oposición. Ahora su aliado ansiado es Junts, enemigo de España.
Decía Orwell que, si se gobierna mediante el fraude y la fuerza, una vez descubierto el fraude se recurre exclusivamente a la fuerza. Asusta lo que se vio en Navarra.
¿Ya estás registrado/a? Inicia sesión