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LEYENDAS URBANAS

El traslado de Cristo

Mientras tanto, su Cristo, creen los habitantes del municipio de Piedrahita, les espera en Salamanca

Martes, 20 de febrero 2024, 05:30

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Negros rumores, que llevaban tiempo circulando por las calles del municipio abulense de Piedrahita, se materializaron el pasado octubre. Las carmelitas que habitaban el convento del Amor Misericordioso y de la Madre de Dios, con seis siglos de trayectoria, cerraban las puertas y se marchaban, en un gesto que, por muy repetido en diversas congregaciones en los últimos años, no deja de doler en las poblaciones en las que estas comunidades llevaban arraigadas desde que alcanza la memoria colectiva. El escudo del duque de Alba en la portada del convento, de finales del siglo XV, testimonia que fue su protector.

Poco después de la partida de las monjas, el cuadro de Cristo conocido como «El Granadino» y atribuido a Alonso Cano, objeto de gran devoción del pueblo desde 1654, era sacado de allí ante la incrédula indignación popular y entre comentarios no fehacientes de que se dirigía hacia el convento de San Andrés de Salamanca. La cercanía geográfica con la capital charra y la cotidianeidad de las familias abulenses acostumbradas a despedirse de sus hijos para enviarlos allí en su etapa de estudios universitarios, no mitigó la sensación de desamparo y de estar siendo despojados de un elemento identitario común imposible de reemplazar.

La historia del lienzo se mezcla inextricablemente con la de María Muñoz Sánchez (1589-1662), la Venerable Sor María de Jesús y del Espino, nacida en la localidad próxima de Hoyos del Espino, en pleno corazón de la Sierra de Gredos que admiró Miguel de Unamuno. La Venerable profesó en el convento de Piedrahita el 1 de mayo de 1651 como hermana lega al servicio de la madre María Isabel Calderón Araoz, y allí al año siguiente tuvo una visión de Cristo. Impresionada Isabel Calderón, a través de su hermano Antonio, deán y prior de la catedral de Granada, encargó el cuadro a Alonso Cano, que lo pintó siguiendo las indicaciones dadas en una carta por Sor María, que aparece al fondo de la composición.

Tras asambleas vecinales, visitas de cargos públicos a Piedrahita, mociones en plenos y una solicitud de declaración BIC en agosto que no ha terminado de resolverse, en enero se dio otro paso hacia el desmantelamiento con el traslado de los restos de la Venerable del convento a la iglesia de Nuestra Señora del Espino de su localidad natal.

El Ayuntamiento de Piedrahíta prepara un proyecto museográfico para la iglesia conventual confiando en que permita la vuelta del cuadro. Mientras tanto, su Cristo, creen los piedrahitenses, les espera en Salamanca.

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