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Opinión

Goya se va de graduación

«Tin & Tina» es la obra de alguien que un día no muy lejano fue uno de esos mismos alumnos que se graduaban de nuestras aulas

Martes, 11 de junio 2024, 05:30

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Cada año por estas fechas tengo la fortuna de asistir a graduaciones universitarias. Aunque el protocolo presente leves variaciones entre unas y otras, hay elementos comunes a todas que nunca cambian, y que confieren a estos actos su contagioso encanto: la emoción de los graduados y sus familias, el orgullo de pertenencia de la institución, la inyección de ánimo en el profesorado ante los frutos palpables de su labor, y el fascinante vértigo de la trayectoria profesional que se despliega, reluciente, por delante.

La reciente graduación de la promoción 2020-24 de Comunicación y Creación Audiovisual en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Salamanca fue ejemplo de todo esto y mucho más. Entre las intervenciones, figuró en calidad de «testigo de la profesión» la de un director de cine, antiguo egresado del Grado en la Facultad, Rubin Stein. Hace unos meses, en plena aura de auge y éxito, impartió una conferencia en ese mismo foro, dejando tan buen sabor de boca que se le invitó a compartir este momento especial.

Rubin Stein ha destacado en el cortometraje, y es el guionista y director de la película «Tin & Tina», una cinta nominada a un Premio Goya 2024, con actores de moda, que el año pasado acumuló cifras mareantes de espectadores en Netflix contados por decenas de millones, situándose en el número 1 de España y el 2 mundial. Terror, suspense, thriller psicológico, misterio, como se desee definirla; es la obra de alguien que un día no muy lejano fue uno de esos mismos alumnos que se graduaban de nuestras aulas. Alguien que, como nos ocurrió a tantos, un día llegó de fuera para formarse, lleno de sueños, y se vinculó para siempre a Salamanca, en su caso además por unirse a una mujer salmantina y ver nacer a su hijo en tierras charras.

Porque el talento ni tiene edad ni procedencia, siempre sabe encontrar recursos y canales para acabar brillando, como la luz que se cuela por las rendijas de una puerta o los huecos inverosímiles de una cortina.

La construcción del discurso de Rubin Stein ante ese auditorio me recordó la trama de su película. Sorprendente, envolvente, bien elaborada, sin detalles espurios o improvisados, huyendo del camino trillado. Las decisiones que tomamos y marcan nuestro trayecto vital, los recuerdos del pasado en blanco y negro integrados en un presente coloreado, la capacidad de ver belleza o fealdad que reside en la lente de cada uno, el mundo infantil irreconciliable con el adulto. Alrededor, profesionales en ciernes le escuchaban, aquellos llamados a ocupar pronto atriles propios.

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