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EL BESTIARIO

Voluntarios

La Virgen del Carmen tiene gran predicamento en Alba y sus pescadores, y podría tenerlo en Salamanca, donde tuvimos pescadores de red y barca.

Domingo, 16 de julio 2023, 05:30

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Esta semana supimos que aspiramos a ser Capital Europea del Voluntariado en 2025. Suerte. Me gustaría. Espero que tengamos más que con lo de Ciudad Literaria y mire que hemos inspirado libros y escritores, pues nada. Me alegraría mucho por la tropa de voluntarios de todas las edades que tenemos y vemos, por ejemplo, acompañando a los mayores que hacen sus paseos saludables animados por Cruz Roja, que ésta es de las que sabe de voluntariado. Voluntario es una palabra que escuché con insistencia cuando se me acercaba la edad de ir al Servicio Militar. Hubo gente que se marchó voluntaria a hacer la mili creyendo en un destino mejor, que siempre era Matacán. Hasta ese momento lo normal era que te señalasen: tú, ven conmigo; a ver, apuntaros para esto o para lo otro; un paso adelante los que quieran… pero la palabra voluntario, ya digo… Décadas más tarde se puso de actualidad o de moda: salían voluntarios de todas partes y hasta el voluntariado tuvo un sector social y económico propio, el Tercer Sector. Hoy, por ejemplo, hay agencias del voluntariado y hasta el Ayuntamiento gestiona esta vocación, porque yo creo que para ser voluntario hay que tener vocación. Y empezar pronto, que uno lo va dejando y al final es uno el que pide un voluntario que le ayude a ir al médico. Seguro que acreditamos méritos. Tenemos, incluso, una glorieta con obra de arte dedicado a ello en Federico Anaya. Me gusta. Una torre de simpáticos corazones que saludan a los que pasan, que ideó y realizó nuestra Coral Corona, artista singular que igual tira por aquí, que levanta un pájaro carpintero de envergadura en la Isla del Soto, que reivindica lo femenino… un fenómeno de nuestra creatividad. La torre de corazones, a modo de totem, está muy bien traída porque el voluntariado requiere de corazón, de mucho corazón con latidos que se unan a los del resto de la sociedad. La sociedad necesitada. Me imagino lo difícil que debe ser acompañar a un enfermo de cáncer, a la familia de un niño autista, a un joven con parálisis cerebral, con ELA, a un mayor solo, a personas que lo han perdido todo… ya digo, la sociedad necesitada. Me pongo en la piel de los chicos que recorren la noche buscando a «sintecho» y de pronto les coloco en el altar de mis admiraciones máximas, a ellos y a todos los demás, como las gentes de Caritas, en la que milita una de las campeonas del voluntariado local, Carmen Calzada. Felicidades, Carmen, también porque es tu santo.

La Virgen del Carmen tiene gran predicamento en Alba y sus pescadores, y podría tenerlo en Salamanca, donde tuvimos pescadores de red y barca, casi todos vecinos de la Vaguada de la Palma. Lo cuenta José de Juanes en «Los Milagros y sus gentes». Aquella actividad dejó normas documentadas y huella en el callejero: calle de La Pesca y seguramente la de la Barca, también. Hay un Barrio del Carmen. Una iglesia del Carmen de Arriba y otra de Abajo. Frente a la del Carmen de Los Bandos se encuentra en bronce Carmen Martín Gaite, nuestra Carmina más ilustre. Hay Cármenes de la Política, como Carmen Ávila, Carmen Díaz o Carmen Seguín; del deporte, como Carmen Álvarez, aguerrida futbolista como lo es en lo suyo, la lucha contra el acoso escolar, Carmen Guillén, o para que comprendamos el autismo Carmen Calvo. Entre los médicos homenajeados por su jubilación hace unos días estaban la sexóloga Carmen López Sosa, toda una figura en la docencia y la clínica, pero también Mari Carmen Parra y Mari Carmen Muñoz. Felicidades a las Carmen, Mari Carmen o Mamen en tan señalado día y así me curo en salud.

Hoy comienza la temporada alta de paellas populares, verbenas y festejos taurinos. No me tire de la memoria que se me está terminando el papel de hoy. Entramos en otro momento del verano, quizá el más «veraniego», aunque con los sobresaltos climáticos esto convendría revisarlo. Uno ya está emplazado en el «cható» –lo digo porque me lo preguntan—atrincherado detrás de los libros pendientes de leer. Vamos con ellos y lo dicho, gracias a los voluntarios.

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