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EL BESTIARIO

Un trastorno

Gentes de costumbres fijas desorientadas vagaban por los alrededores de la Plaza y otras se volvieron a casa

Miércoles, 18 de octubre 2023, 05:30

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Nunca había pensado que la Plaza Mayor se pudiese alquilar. Que indemnizando a los empresarios emplazados en ella y prometiendo una difusión millonaria en forma de película de ella y el resto de la ciudad podría quedármela para mí durante unas horas.

Así que, en el improbable caso de que fuese heredero de un familiar indiano, que no tengo, podría intentarlo y tomarme en su centro –platillo, dirían los taurinos– un dry Martini con aceitunas, mejillones y patatas fritas si tuviese el dinero suficiente.

No lo haría, claro, pero podría hacerlo, como ayer una productora de cine hizo para el rodaje de escenas destinadas a una película de Bollywood, dejando fuera de la Plaza Mayor a vecinos y visitantes. Hubo gente que no se había enterado y su cara de estupor era extraordinaria, pero también vi a turistas con cámaras y gesto de frustración.

Póngase en su lugar. Los de casa sabemos que hoy la Plaza Mayor seguirá ahí, pero los turistas que han partido vaya usted a saber cuándo vuelven. Creo que había paisanos con mono de Plaza Mayor, desesperados; gentes de costumbres fijas que desorientadas vagaban sin rumbo por los alrededores y otras que, sencillamente, se volvieron a casa. La Plaza Mayor es mucha plaza.

Los estudiantes, que hacen su diagonal para tomar la Rúa o la calle Meléndez, se perdieron y la Policía Local tuvo que rescatar a varios a primeras horas de la noche. No fue fácil para los guías quedar con sus clientes en un espacio alternativo a la Plaza Mayor. Ni tampoco lo fue para aquellos del café y el aperitivo en el lugar placero de siempre, perdidos los pobres.

Como diría mi abuela, un trastorno. Pues eso, un trastorno e histórico, digno de figurar en el «rollo» que antaño representaban los estudiantes de Derecho cuando llegaba el Códex. Hoy son sus «colegas» médicos los que abren la temporada festera universitaria con la celebración de San Lucas.

La cita con el Evangelista le era también con el inicio de curso siglos atrás después de la llegada de los estudiantes y las malas compañías que atraían. Se compraba lo necesario en la calle de Serranos, se sufrían las novatadas de los veteranos y se encontraba el alojamiento necesario.

Una ruta por los estudios médicos clásicos pasaría por el Teso de San Nicolás, la calle Marquesa de Almarza y el anfiteatro de Fonseca, donde una inscripción asegura que los antiguos anfiteatros estaban vinculados a la muerte, pero este lo estaba a la vida.

Era el aula anatómico forense que muchos médicos de hoy conocieron. La inscripción fue empeño de Prieto Carrasco y el diseño de Santiago Madrigal, que tiene varias obras cerca de la Plaza Mayor de Salamanca.

Don Casto Prieto Carrasco terminó sus días en La Orbada en el trágico 1936. El anatómico de San Nicolás se lo fueron comiendo las riadas, el que hizo Sagarvinaga en la antigua iglesia de San Román pasó a mejor vida con el de Fonseca, y este hizo lo propio cuando llegó la nueva Facultad, que hoy está de fiesta o debiera.

En tan señalada fecha se estrena en Madrid la obra «Woman» en la que participa nuestra Guadalupe Lancho, vienen Javier Tezanos y Fernando Vallespín, por separado, el primero preside el polémico CIS y el segundo lo presidió. Vienen a hablar de cuestiones distintas.

Hoy despedimos a Juan Benito, empresario salmantino, cuya cabellera blanca era reconocible desde lejos lo mismo que su devoción al trabajo y los clientes. Muy salmantino. Mucho. Supo colocar la empresa familiar 'Nicolás Benito' en el top de las empresas salmantinas y lo escribo en las vísperas de una gala del comercio que premiará a históricos del comercio salmantino. Será una gala con muchos recuerdos, me parece.

De momento, para el recuerdo queda anotado que una víspera de San Lucas, en 2023, la Plaza Mayor se cerró del todo, pero del todo, para el rodaje de una película. De Bollywood, por cierto. Del desalojo se libraron los ilustres del medallero, pero claro…

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