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EL BESTIARIO

Galas de otoño

Las pastelerías lucen huesos de santo anunciando ese tiempo de difuntos, de magostos y sustos, de flores en los cementerios, almas en pena y penas en el alma

Domingo, 22 de octubre 2023, 05:30

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Viene más lluvia. Ya están advertidos. También los micólogos, que reclamaban un poco de sol para alegrar la temporada y de paso la cocina de este tiempo. De momento no se le espera y las galas otoñales vienen con nubes y lluvias, que es lo que habíamos pedido tiempo atrás para un campo seco y una salud reseca. Es más, las temperaturas que se anuncian serán compatibles con lo que ya muestran los escaparates del comercio textil, chaquetones y abrigos, así que no estaremos desubicados cuando caminemos por las calles más comerciales entre esos escaparates invernales. Dice algún conocido que este año hemos tenido en una semana verano, otoño e invierno en sintonía con los efectos de ese cambio climático que el vice de la Junta, Juan García-Gallardo, atribuye no a los vehículos de motor de combustión sino a otra cosa y, en consecuencia, no se puede condenar una tecnología que funciona y hay que desterrar el alarmismo climático. Con este hombre no se puede. Lo suyo va más allá del negacionismo climático y forma parte de otra categoría, quizá de otro siglo. Esa lluvia de esta semana ha hecho que muchos nos preguntáramos por el rodaje de la película de Bollywod y las escenas de coches persiguiéndose por la Plaza Mayor o despeñándose por las escaleras del Comedor Universitario, donde recaló la escultura de Fernando Mayoral «Genio de la Ciudad», demasiado atrevida en su momento para la Plaza del Caudillo, hoy de la Constitución. A saber qué imagen climática sale de Salamanca en pantalla, quizá monzónica.

Actualmente el recinto está dedicado a la oficina «verde» de la Universidad de Salamanca y esta semana se nos presentó allí un semillero inteligente, controlado digitalmente, que puede servir para analizar el impacto del cambio climático en las plantas de forma experimental y mejorar mi perfil jardinero. Al otro lado de este recinto, en el Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca, Joaquín Almunia, veterano socialista y ex comisario europeo de la competencia, apuntaba hacia las empresas digitales que hacen negocio con nuestros datos y menos justos los mercados. Se hablaba de esto, de cómo hacer mercados más justos, lo que aprovechó el rector, Ricardo Rivero, para recordar que el asunto ya se planteó en el Estudio hace quinientos años con intelectuales como Domingo de Soto, que además de predicar, daban trigo porque eran capaces de comprarlo en otros mercados y dar de comer a la ciudad. Emocionante. De esa época es Francisco de Vitoria, que sentó las bases de un Derecho Internacional que hoy en Oriente Medio salta por los aires. Almunia escurrió el bulto cuando le preguntamos por el PSOE negociador, pero otros que pasaron esta semana por la Universidad de Salamanca no lo hicieron. En la Facultad de Geografía e Historia Juan Luis Cebrián aseguró que el Gobierno no dice más que tonterías. Se hablaba de ciudadanía y «Cuadernos para el Diálogo», y diálogo es lo que se necesita para atenuar una polarización que tiene muy preocupados a galanes de nuestra Transición como Javier Rupérez o Rafael Arias Salgado, que pasaron por el foro.

Fuera, en la calle, las pastelerías ya lucían y lucen huesos de santo anunciando ese tiempo de santos y difuntos, de magostos y sustos, de flores en los cementerios, almas en pena y penas en el alma, galas funerarias. Acabo de leer el entretenido «Una tumba con vistas», de Peter Ross, de cementerios, y he releído «Muertos S.A.» de Luis García Jambrina, para irme poniendo a tono con las fechas. Por cierto, el Foro del Ibérico que viene nos hará recordar el muy clásico dicho de el muerto al hoyo y el vivo al bollo, añadiendo, como diría Isabel Bernardo, al «bollo maimón». Quizás en tan señaladas fechas se podría representar o hacer una lectura dramatizada de «El estudiante de Salamanca», de Espronceda, obra ambientada aquí y en esas fechas, pero quién soy yo para recomendar estas cosas culturales o que la Feria del Libro Antiguo no se nos vaya tan lejos en el calendario, ya metidos en las galas del invierno.

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